Sant Cugat

Un chalé de Valldoreix, parte de una red criminal de origen chino

17.12.2016 | 04:22
Un agente policial, durante el registro practicado en un chalé de Valldoreix, en Sant Cugat.

La Policía Nacional, en colaboración con las autoridades chinas, ha detenido a más de 200 personas vinculadas a una red criminal de origen chino especializada en fraudes telefónicos masivos. Un dispositivo formado por más de 600 agentes y coordinado por la Audiencia Nacional llevó a cabo de forma simultánea a primera hora del martes una veintena de registros en lujosos chalés de las provincias de Madrid, Alicante y Barcelona, desmantelando 13 call centers, informó ayer la Policía Nacional. Uno de los 13 centros telefónicos fraudulentos se encontraba en un chalé de Valldoreix (Sant Cugat).

En cada centro telefónico trabajaban, con gran hermetismo, de forma ininterrumpida y sin descanso, un elevado número de operadores -en algún caso hasta 50 en el mismo chalé-, siguiendo un elaborado método para lograr engañar a sus víctimas potenciales mediante llamadas de telefonía IP (el número que identifica un ordenador).

La red criminal ha ocasionado un perjuicio económico que supera los 16 millones de euros a miles de víctimas de China.

Las modalidades delictivas son variadas, según fuentes policiales. En ocasiones, los detenidos se hacían pasar por policías, acababan generando confianza en las víctimas y lograban que depositasen sus ahorros en unas cuentas determinadas, controladas por los timadores, bajo la excusa de que así ponían a salvo su dinero. Otras veces, con la misma excusa de ser agentes de la autoridad, acababan teniendo acceso a las tarjetas de crédito y sus números secretos. Los arrestados también serían los presuntos autores de la venta de inmuebles inexistentes, informó ayer El País.

Unidad canina
Las personas detenidas vivían, dormían y trabajaban en los domicilios donde intervino la policía. Las casas eran una especie de call center, donde durante todo el día se llevaban a cabo los fraudes telefónicos, que afectan a centenares de ciudadanos chinos.

El chalé registrado en Valldoreix se encuentra en la avenida de Can Monmany. Según fuentes policiales, en ese registro, donde también participó una unidad canina, sólo se encontraron unos 60 colchones en el sótano. La policía sospecha que las personas que vivían en la casa huyeron al presumir que se produciría la operación policial, informó ayer Cugat.cat.

El mismo diario digital explicó que a pesar de que el propietario del inmueble aseguró que no tenía conocimiento de que se estuviese cometiendo un delito ya que tenía la vivienda alquilada a través de una agencia inmobiliaria, fuentes vecinales explicaron que el titular había visitado el inmueble regularmente. Esas mismas fuentes habían alertado a la policía de que había movimientos sospechosos en la casa. Ahora, la Policía Nacional revisará las cámaras de seguridad del chalé para aclarar los hechos.

Como "una gran estafa" calificaron ayer los responsables policiales la labor de la trama criminal. La operación para desmantelarla, denominada Wall, supone la más importante desarrollada entre la Policía española y la china. El comisario general de Policía Judicial, Eloy Quirós, acompañado de otros mandos, el director de la Policía china y efectivos de ese país, explicó ayer que esta red robó a miles de familias y ciudadanos chinos humildes sus escasos ahorros, hasta el punto de que la estafa condujo al suicidio de un joven tras haber abonado a la trama el dinero con el que poder pagar sus estudios.

Como él, miles de ciudadanos chinos cayeron en el planificado engaño de esta red, cuyos líderes están en el país asiático, pero controlaban el funcionamiento de la trama con lugartenientes en cada uno de los chalés.

"Meter miedo"
Y como si se tratara de un operador, cada uno de los estafadores contaba con una mesa, un teléfono y un listado de números de ciudadanos chinos previamente seleccionados como potenciales víctimas. A partir de ahí, seguían un guión, señaló ayer el comisario principal responsable de la Unidad de Delitos Telemáticos, Eugenio Pereiro, "basado en la ingeniería social" y, por supuesto, aprovechándose de la idiosincrasia china.

Así, en una primera llamada advertían a la posible víctima de que iba a ser objeto de una investigación para, en llamadas posteriores, "meter el miedo en el cuerpo" a esos ciudadanos diciéndoles que estaban inmersos en unas pesquisas policiales, con el objetivo final de "en una cuarta o quinta llamada" convencerles de que transfiriesen dinero a una cuenta oficial.

La cifra

16 millones
A esa cifra asciende el dinero estafado a miles de ciudadanos chinos.

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