Vallès

Cae una banda por asaltos en Matadepera, Ullastrell y Sant Cugat

02.05.2016 | 04:23
Cae una banda por asaltos en Matadepera, Ullastrell y Sant Cugat
Cae una banda por asaltos en Matadepera, Ullastrell y Sant Cugat

Los Mossos han detenido a los once miembros de una banda como presuntos autores de 42 robos con fuerza en viviendas de toda Catalunya. Matadepera, Ullastrell y Sant Cugat son las poblaciones de la comarca donde actuó este grupo criminal, que contaba con la colaboración de una intérprete de albanés que trabajaba para los Mossos.
Los once arrestados, con edades comprendidas entre los 28 y los 60 años, son de nacionalidad albanesa, rumana, española y marroquí. La organización actuaba principalmente en el área del Pirineo, en la Catalunya central, en las comarcas gerundenses y en la conurbación de Barcelona.
Los robos empezaron a producirse en septiembre de 2015 y las primeras indagaciones policiales permitieron establecer que se trataba de una compleja organización formada principalmente por ciudadanos originarios de Albania. La banda estaba liderada por un ciudadano albanés de 28 años, que reclutaba a compatriotas en su país y los trasladaba a Catalunya con la única finalidad de que delinquieran.
El líder les proporcionaba alojamiento, principalmente en Barcelona y, en caso de que no les agradara su participación en los robos, los hacía regresar a Albania.

Los robos seguían casi siempre un mismo patrón, después de que el líder de la banda seleccionara los lugares en donde robar, normalmente viviendas aisladas o pisos con ventanas de fácil acceso.

Una vez que llegaban a la vivienda, forzaban las ventanas en la franja horaria vespertina, cuando podían saber si había inquilinos en los domicilios. En caso, de que hubiera personas en el interior, descartaban acceder a la vivienda. Cuando estaban en el interior de las casas, se llevaban el dinero, joyas, relojes y otros objetos de fácil transporte y colocación en el mercado negro.

Procedencia ilícita
Las joyas eran vendidas a un padre y un hijo que regentaban una empresa de numismática en Barcelona que sabían que eran de procedencia ilícita.

Una de las principales dificultades que con la que se encontraron los investigadores radicó en el hecho de que una intérprete de albanés que trabajaba con los Mossos estaba conjurada con los delincuentes, a los que avisó de que les seguían la pista con el fin de que extremaran las precauciones.

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