La madrugada del domingo hay que adelantar una hora el reloj, de las 2 a las 3.

Este domingo se aplica el horario de verano

30.03.2019 | 04:00

Llegó la primavera y con ella el cambio horario de verano. Este domingo, 31 de marzo, a las dos de la madrugada hay que adelantar una hora el reloj. La primera consecuencia que tenemos es que dormiremos una hora menos pero hay más.

Esta modificación, que también se hace en octubre para el horario de invierno, es parte de una directiva europea que afecta a todos los países de la Unión, y pretende aprovechar mejor las horas de luz solar y consumir menos electricidad. Sin embargo, también tiene otras implicaciones que afectan a los biorritmos de las personas, especialmente a los más mayores y a los niños, por lo que los expertos recomiendan no cambiar radicalmente las costumbres. El comparador de seguros Acierto. com añade más afectaciones como los riesgos de sufrir hipertensión y migraña, menos productividad y más malhumorados.

La modificación horaria hace tiempo que es motivo de controversia por lo que el de ahora podía ser uno de los últimos que se aplican. La Unión Europea ha dado vía libre a que sus estados miembros puedan mantener la misma estructura horaria todo el año, pero a partir de 2021, desarrollando el proceso iniciado el año pasado, cuando se acordó eliminar el cambio de hora estacional.

Mientras no llega, lo cierto es que la mayoría de ciudadanos se muestra contrario a estas modificaciones. Una encuesta de la aseguradora Acierto.com concluye que de nueve cada diez españoles están de acuerdo en suprimir el cambio horario. Un procentaje que se halla por encima de la media europea, cuyo 85 por ciento comulga con hacerlo. Y eso que en nuestro país el ahorro se mueve entre el 0,1 por ciento y el 0,5 por ciento y que es en otros países donde se nota más.

En cualquier caso, la mayoría apuestan por mantener el horario de verano. El sector turístico y hotelero, de hecho, se vería muy beneficiado, puesto que tener más horas de luz por la tarde incrementa el consumo y la presdisposición a salir a la calle. También se estima que sin el cambio horario se tenderá a las jornadas intensivas, algo que favorecerá la anhelada conciliación.