¿Podría darme su autógrafo?

¿Podría darme su autógrafo?

28.12.2018 | 04:00

"Tener el autógrafo de una persona famosa es como si tuvierámos una parte suya muy cercana a nosotros", afirma Santi Rius en su artículo sobre el coleccionismo de autógrafos. Es el tema central del boletín del último trimestre del año de la Associació de Col·leccionistes de Terrassa (ACT), y un ámbito de coleccionismo basado en el hecho de que cada persona tiene su propia firma. Pero Rius advierte que resulta imposible de abastar, "ya que se pueden coleccionar autógrafos de personas vinculadas a cualquier aspecto de la vida". Serán más o menos valiosos "en función de su rareza y de su importancia histórica, y este valor normalmente crece con el paso del tiempo".

Fue en el Renacimiento (siglos XV y XVI) cuando comenzó, en Europa, el coleccionismo de autógrafos. No son objetos visualmente vistosos, por lo que no existen museos dedicados a ellos, ni siquiera de tipo virtual en internet. En la red, no obstante, puede encontrarse el inventario de la colección de Pedro Antonio de Alarcón, uno de los escritores más importantes de la literatura española del siglo xix, que conserva la Real Academia de la Lengua y que contiene las firmas de destacados escritores, artistas, músicos, políticos, militares y otras personalidades de su tiempo. La web del Museo del Romanticismo incluye una sección dedicado a los libretos en que las señoritas de esa época guardaban las firmas y dedicatorias de artistas.

Algunos destacados coleccionistas españoles son Pedro Escudero, de Torrejón de Ardoz, y el canario Luis Díaz. El primero más de 35 años reuniendo autógrafos, y posee unos quince mil, entre ellos Indira Gandhi, el Dalai Lama, Gorbachov, Marlene Dietrich o Tom Cruise. Luis Díaz comenzó hace veinticinco años, y ahora tiene una de las mejores colecciones de Europa, que incluye muchas piezas de escritores (Alejandro Dumas, Víctor Hugo, Charles Dickens, Arthur Conan Doyle, Neruda, García Márquez o Rubén Darío); también un cheque de Hemingway, una carta única de Julio Verne, un texto firmado de Bram Stoker y cartas de H. G. Wells, y autógrafos normales de Picasso, Dalí, Edison, Orson Welles, Chaplin o Elvis Presley.

Un coleccionista mundialmente famoso es el brasileño Pedro Correa, que empezó de niño y posee autógrafos nada menos que de Miguel Angel, Van Gogh, Mozart, Beethoven, Borges, Proust, Charlot, Newton y Einstein. Su pieza más antigua es un pergamino de 1153 firmado por cuatro papas.

Los sellos del camino
También Rius es un coleccionista de autógrafos, en su caso de personalidades terrassenses, y reproduce en el artículo algunas de sus piezas: el arquitecto Lluís Muncunill (de 1927), Alfonso Sala (1942), el alcalde de Terrassa Domènec Domingo (1888), el industrial Josep Badrinas Sala como tesorero del Gran Casino (1959), entre otros.

Este boletín número 508 de la ACT también incluye una entrevista a Francesc Suárez, que hasta el 9 de enero expone en la sala de la entidad su colección de sellos relacionados con el Camino de Santiago. En ella, además de los sellos específicos sobre el tema (el primero, de 1937) ha reunido aquellos de "monumentos y edificios que se encuentran en las cuatro rutas principales (Camino francés, Ruta de la Plata, Camino del Norte y Catalunya). Primero hice una autoedición en un pequeño libro y ahora lo presento en formato grande y de la forma más didáctica posible".

Sobre Catalunya
Suárez también se ha interesado por todos los sellos emitidos en España sobre Catalunya, los primeros de 1931. De Terrassa solo existen tres, dos de les Esglésies de Sant Pere (1975) y otro del Vapor Aymerich (2006). "Pueden parecer pocos, pero nuestros vecinos no tienen ninguno", ironiza .

La publicación se complementa con las secciones habituales, y las noticias tanto de coleccionismo en general como de la entidad; entre ellas, la información sobre sus actividades del ciclo navideño de este año, que comenzarán el día 12 de diciembre, con una "cantada de nadales" del Petit Cor de la parroquia de Sant Josep de Terrassa, y la inauguración del pesebre, este año obra del socio Rafel Franco Barber.

En la editorial, la ACT habla de las dificultades que afronta la entidad, básicamente de orden económico, y también por el déficit de nuevos socios jóvenes. Como es habitual, el boletín incluye una separata coleccionable (la número 229) con un estudio de la historiadora Ana Fernández; en esta ocasión, dedicado a la filmación en las afuertas de Terrassa, en 1954, de la película "Lo que nunca muere".