El Mercat de Sant Pere sopla 90 velas

22.09.2018 | 04:00
Los paradistas del Mercat de Sant Pere posan juntos.

La historia del Mercat del Troimf camina paralela a la del barrio de Sant Pere y se remonta a principios del siglo XX, cuando el pueblo de Sant Pere se anexiona a Terrassa. La llegada del ferrocarril, en 1856, ya había comportado un crecimiento de población, pero es la incorporación de Sant Pere a la vila de Terrassa la que marca la expansión de la ciudad hacia el norte y la construcción de las primeras viviendas en el trazado de la carretera de Matadepera, las calles de Egara y de la calle de la Llibertat. Ese fue el germen del mercado.

La población aumentaba y surgió la necesidad de construir un mercado que abasteciera de comestibles a los vecinos del nuevo barrio. Durante tiempo, el único punto de venta de alimentos frescos había sido un quiosco de carne situado en la plaza de la Creu Gran. El propietario amplió el negocio en 1918, pero el puesto de venta continuó siendo insuficiente para atender la demanda de los nuevos vecinos.

Es así como surge la necesidad de construir un mercado, un equipamiento que ha acabado siendo lugar de encuentro, el motor y la seña de identidad de todo el bario.

169 mil pesetas (1.016 euros) costó edificar el Mercat de Sant Pere en la plaza del Triomf, o plaza de Sant Pere, o plaza" de dalt". Más allá del callejero, la población utilizaba indistintamente las tres denominaciones, sobre todo la última, para diferenciarla de la plaza "de baix" y el Mercat de la Independència.

Una nueva joya modernista
El Mercat de Sant Pere se inauguró el 8 de diciembre de 1928 con un paseo de autoridades encabezado por el alcalde de la época, Josep Ullés. El historiador Joaquim Verdaguer relata en su blog cómo tras los parlamentos oficiales, "la vecindad y los curiosos pudieron visitar la instalación, mientras la Banda Municipal amenizaba el acto".

La edificación del mercado se le encargó al arquitecto Melcior Vinyals, que construyó un edificio modernista de nave rectangular, con dos accesos en los extremos y provista de dos alas de menor altura que aportaban luz a la edificación.

El edificio se conserva prácticamente intacto noventa años después. En 1928 se estrenó con 91 puestos de venta en el interior (carne, pescado, pesca salada y frutas y verduras) y 63 en el exterior, donde se instalaban los "pagesos" de los alrededores para la venta de flor, fruta y verdura.

El mercado del siglo XXI
Durante nueve décadas, el Mercat de Sant Pere ha conservado el espíritu de las primeras generaciones al frente de los puestos de venta y hoy ese sello de identidad se refuerza con una nueva hornada de comerciantes. El recinto cuenta con 24 puestos en el interior y tres fuera (una churrería, una parada de fruta y un puesto de venta de flores).

En los pasillo del mercado conviven negocios de segunda y tercera generación con jóvenes emprendedores dispuestos a "fer mercat" y a diversificarlo con nuevas tipologías de venta. El Mercat de Sant Pere se renueva. Lo hace consciente de que sus valores más preciados son y deben seguir siendo el producto fresco y de calidad y el trato personal con el cliente.

Noventa años después "el Mercat de Sant Pere "está activo, con ganas de cumplir 90 más", explica Mercè Cònsul, tesorera de la Associació de Paradistes del Mercat Municipal de Sant Pere. "Nos adaptamos al reto de los nuevos tiempos. Hay una generación de clientes jóvenes que apuestan por la calidad y por los productos de proximidad y que compran sobre todo los viernes y los sábados. Nuestros horarios se van a adaptar a esa nueva demanda", anuncian desde la junta.

Mejorar la iluminación, consolidar la agenda de actividades y renovar el entorno del Mercat de Sant Pere son algunos de los retos del equipamiento comercial, que ha demostrado su sobrada capacidad de convocatoria. A lo largo del año organiza talleres, se viste de fiesta en Carnestoltes y por Navidad programa Nadales, la visita del Home dels Nassos y paseos por la nave para despedir el año. La Fira del Bolet es la actividad más popular y exitosa. En noviembre, volverá a colapsar las calles del barrio de vendedores de setas y visitantes.

"Cumplimos 90 años y estamos muy orgullosos de poder celebrarlo con nuestros clientes y nuestros vecinos", comenta Elena Simó. La presidenta de la asociación de paradistas considera "un mérito y un reto" que un mercado de mediano formato como el de Sant Pere siga vivo en pleno auge comercial. "Nuestra oferta nada tiene que ver con la de las grandes superficies. Los clientes saben que si les preocupa la calidad, la mejor opción es pasar por el mercado".

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Noticias relacionadas