La norma

04.08.2018 | 04:00

Ejercer la prostitución en una vivienda no es un delito. Es delito la explotación sexual de personas, trasfondo sórdido detectado en muchos casos. El control legal de burdeles en domicilios, pues, no es fácil y para abrir expedientes la policía debe constatar la actividad de prostitución que se lleva a cabo en el piso, y confirmar que las prostitutas no viven allí. En esos supuestos, la vivienda es considerada establecimiento y no domicilio, y se puede actuar desde la vía administrativa. El Ayuntamiento recuerda que las actividades (con intercambio económico) de tipo sexual deben ejercerse en establecimientos debidamente autorizados, de acuerdo con el decreto 112/2010, de 31 de agosto, que aprobó el reglamento de espectáculos públicos y actividades recreativas. El título once de la ordenanza municipal de usos y actividades define las condiciones técnicas y las limitaciones de emplazamiento de esos locales. Los servicios de sexo sólo se pueden prestar en los establecimientos autorizados para ello de manera específica por medio de una licencia para ese cometido concreto.

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