"Soy alérgica y salgo con la pomada"

14.07.2018 | 04:00
Una polla de agua, ayer en el tramo de la polémica.

Ana María García Pérez vive en La Cogullada, frente al lugar donde se inicia el estancamiento de las aguas, desde hace dieciséis años. Siempre ha estado así la riera del Palau, dice esta mujer. Y abre el bolso cuando habla de las nubes de mosquitos que surgen del lodazal: "Soy alérgica a los mosquitos y tengo que salir de casa con la pomada en el bolso". Las quejas sobre el estado del lecho de la riera se repiten cada verano y Ana María dice estar harta. Otros vecinos andan soliviantados también "y algunos han propuesto cortar el tráfico". Por los insectos, por los malos olores que este año, no obstante, son menos pestilentes que otros, por las ratas "tan grandes como conejos". Para los residentes en la zona, los días de calor inclemente se hacen insoportables allí, junto a esa especie de marisma urbana. "Varios vecinos han tenido que instalar mosquiteras en las ventanas", afirma Ana María. "Cuando no llueve durante mucho tiempo, esto es inaguantable. El agua no se renueva y se estanca", añade.

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