Salud

El verano, una buena época para controlar mejor la diabetes

12.07.2018 | 04:00

Ante la llegada del verano y, en concreto, las vacaciones, muchas personas con diabetes sienten un cierto temor a que empeore el control de su enfermedad, lo que puede producirse por ciertos cambios en las rutinas y horarios; por la reducción de la actividad física; por dificultades para mantener una alimentación adecuada al comer fuera de casa; o por desajustes en la regulación y absorción de la insulina, motivados por el calor.

Para acabar con estos miedos, la Federación Española de Diabetes (FEDE) recuerda que el verano también puede ser una buena época para mantener, e incluso mejorar, nuestra salud; para lo cual tan sólo es necesario una coordinación con nuestro equipo médico, y una actitud positiva y de autorresponsabilidad. La FEDE aconseja por tanto:

Alimentación: En verano es sencillo disponer de una gran cantidad de verduras y frutas frescas y de temporada, con las que preparar platos saludables como ensaladas, cremas, salteados o macedonias. De esta forma, se puede aumentar el consumo de estos alimentos, combinándolos, por ejemplo, con carnes, pescados, pastas y arroces, siempre en raciones moderadas. Además, las vacaciones pueden ser la excusa para entretenerse más en la cocina, preparando caprichos refrescantes, como helados o tartas frías, optando por sus versiones caseras y saludables, por ejemplo: sustituyendo el azúcar por otro tipo de edulcorante y optando por las versiones más ligeras cuando se emplee leche, nata o queso.

Ejercicio físico: La época estival anima a salir a la calle y es ideal para la práctica de ejercicio físico al aire libre. Andar es una de las actividades más completas y recomendadas para las personas con diabetes, pero también se puede aprovechar el verano para practicar la natación en la playa o el senderismo de montaña. Sea cual sea la elección, supondrá siempre un beneficio para la salud. Para que la actividad resulte segura, se recomienda protegerse del sol, evitando la actividad en las horas centrales del día; y beber líquidos, antes, durante y después de la práctica de ejercicio, para asegurar una buena hidratación del cuerpo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook