Salud

Disfrutar de las rebajas sin agobios

14.07.2018 | 04:00
La adicción a las compras, un problema que se agrava aún más en la campaña de rebajas.

Estamos en plena temporada de las rebajas de verano y con ellas los nervios por atrapar las mejores gangas. Cuando la emoción por comprar saldos se convierte en algo obsesivo se puede hablar del síndrome de compra compulsiva. Tensión, euforia, pensar todo el día en ir de tiendas o mentir sobre el tema son algunos de los síntomas de este trastorno.

Blanca Intza, psicóloga de Blua de Sanitas, afirma que "la mayoría de los estudios indican que ocho de cada diez afectados son mujeres. El inicio se da en torno a los 18 años y la media de edad de los pacientes con problemas de compra compulsiva es de 31 años".

Se trata de un síndrome que ha aumentado en los últimos años, ha disminuido la edad de aparición y tiende a ser crónico. "Esto se debe, en parte, a la llegada del e-commerce, pero también influyen factores sociales y culturales, ya que tiene lugar en países desarrollados donde existe una economía de mercado y cada vez crece más el número de productos disponibles, la obtención del crédito y el tiempo libre", añade la psicóloga de Sanitas.

¿Cómo detectarlo?
Normalmente, la intensidad, la frecuencia y la duración son tres criterios para diferenciar entre una persona que disfruta comprando o le gusta la moda y aquella que padece un problema real. "Generalmente se establece que una persona sufre este síndrome en caso de que realice más de 10 episodios de compra al mes durante al menos un periodo de 6 meses y de forma intensa", explica la psicóloga.

Los principales signos se dan cuando una persona tiene un impulso incontrolable por realizar la compra y se acompaña de una sensación de euforia. Después, cuando esta euforia baja, aparece en la persona una nueva preocupación relacionada con la necesidad de adquirir otro objeto.

Respecto a los síntomas, la psicóloga aclara que el paciente experimenta las siguientes sensaciones:

- Tensión o excitación excesiva a la hora de comprar, con un sentimiento de urgencia por hacerlo.

- Placer o alivio al comprar. Se reduce la ansiedad previa y se produce una euforia excesiva.

- Sentimientos depresivos de vacío cuando se le priva.

- Pensamientos constantes sobre las compras.

- Descuido de otras actividades al invertir más tiempo en comprar.

- Mentir respecto al tiempo o dinero empleado en las compras.

- Irritabilidad, nervios e insomnio.

- Conflictos con la familia, pareja€

¿Cómo se puede tratar?
Para el tratamiento de este síndrome hay que tener en cuenta cuatro fases fundamentales. Lo primero es la motivación para el cambio, para prepararse y querer hacerlo realidad. Después, tener un control del entorno para que no vuelvan las ganas de compra. No ir a centros comerciales o navegar por webs. En una tercera fase, hay que enfrentarse a la situación de riesgo, siempre acompañado de alguien o del terapeuta. Cambiar esa actividad por otras como el deporte. Finalmente, es muy importante la prevención para evitar recaídas. Hay que buscar soluciones a problemas específicos. Los familiares, amigos o la pareja cumplen siempre un papel fundamental a la hora de ayudar a estas personas. Cumplen dos funciones importantes: acompañamiento y control.

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