Más de un millar de obras en dibujo y pintura sobre la ciudad

10.07.2018 | 04:00
Los artistas urbanos, en plena tarea de dibujar y pintar la Masia Freixa de Lluís Muncunill.

La ciudad de Terrassa ha superado la prueba de acoger un encuentro, el tercero, de la Urban Sketchers de Catalunya, con notable alto. Así, al menos, se desprende la valoración que ha hecho la comisión organizadora tras las actividades programadas y que tuvieron lugar el sábado. "La jornada artística y festiva fue muy bien, y hemos recibido muchas felicitaciones de los participantes, los cuales además han plasmado lugares de Terrassa de manera maravillosa", manifestó David Chaler, horas después de la gran cita artística. El encuentro, pues, cerró el telón con buen sabor de boca y con más de mil obras en pequeño formato que captaron los 222 artistas, que invadieron el sábado los lugares más emblemáticos de Terrassa: Masia Freixa, Vapor Aymerich Amat i Jover (sede del Museu de la Ciència i la Tècnica de Catalunya), Vapor Ventalló, Raval de Montserrat, Societat d' Electricitat (Viena), Plaça Vella, Castell Cartoixa de Vallparadís, Esglésies de Sant Pere, Casa Baumann, Casa Alegre y Nova Jazz Cava. La ruta empezó a primera hora de la mañana del sábado, a las diez, en la singular Masia Freixa y finalizó hacia las ocho de la tarde, en la catedral del jazz. Hubo un respiro, al mediodía, donde más de la mitad de los participantes se reunieron en El Social para el almuerzo.

Los Urban Sketchers son aquellas personas amantes del dibujo y la pintura que recorren un lugar, principalmente, una ciudad para realizar una obra plástica. El movimiento en Catalunya organizó su primera cita en 2016 en Ultramort (Girona) y el segundo en 2017 en Vic y el tercero, este 2018, en Terrassa. Los más de 200 participantes llegaron el sábado, por la mañana, entre las nueve y las diez, a la Masia Freixa. La mayoría de Terrassa y de ciudades de Catalunya y también de la comunidad valenciana y de la ciudad de Zaragoza. Tras dar su nombre, sacaron el bloc de dibujo, los lápices, la paleta de colores y los pinceles. Refugiados en la sombra -el calor ya era intenso-, los artistas se retaron a plasmar la bella joya arquitectónica de Lluís Muncunill Parellada. "¿De Muncunill? Pensaba que era de Antoni Gaudí", comentó alguno de los participantes que visitaba por primera vez la ciudad, significaba como anécdota Chaler, miembro de la organización.

Una fotografía mental
La iniciativa reunió a artistas de nivel como Maru Godàs,de Barcelona, ilustradora y diseñadora gráfica, para quien el bello edificio modernista se presentaba bastante sencillo de pintar. "Este oficio es mirar, contemplar, observar.... Retener la imagen y describirla en estética y colores", señaló Maru. "Es colocar la masía dentro del entorno y acertar en sus dimensiones". Tampoco parecía difícil a ojos de Lluís Brugera, de Girona. "Lo más difícil es reflejar su volumen, esencialmente las curvas sinuosas..... Pero estoy convencido de que saldrá bien. Pinto acuarelas y en esta ocasión, para la Masia Freixa, he optado por la técnica del espacio negativo; es decir que pinto primero lo que rodea la masía para llegar a ella..." Lluís, contento de estar en Terrassa, quiso contagiar su entusiasmo. "Es una actividad espectacular. Consumes mucha energía pero compensa con creces".

Junto a los más veteranos, otros participantes que se iniciaban o llevaban poco tiempo familiarizados con el arte. Este era el caso de Emi Roser, de Valencia. "Soy una gran aficionada al dibujo y a la pintura... No sé aún cómo quedará este edificio modernista pero lo intentaré. Lo más complicado es plasmar el volumen que le dio el arquitecto Muncunill; estas formas onduladas... Dibujar, pintar... es como si tomaras una fotografía; te ayuda a educar la mirada y además te olvidas de todo porque tienes que concentrarte. Es como una meditación". A su lado, Glòria Dargallo, de Barcelona, compartía las opiniones. "Estos encuentros de dibujar una ciudad están muy bien porque todos tenemos el mismo tema de interés, intercambiamos comentarios y no es competitivo". Teresa Campins, de Barcelona y nacida en Sueca, se sumó a las reflexiones. "No es tan difícil como parece, aunque conseguir el volumen que le dio Muncunill es un handicap". La Masia Freixa abrió el bloc de dibujo y pintura de los "sketchers". Tras esta primera toma, los artistas se distribuyeron en rutas para captar otros edificios del patrimonio y el ambiente de plazas y calles. Con su presencia y su trabajo hicieron que Terrassa, el sábado, fuera una ciudad plástica y que en su paseo consiguieran que más de un ciudadano de a pie se interesara por su quehacer y por el encuentro. Si alguien quiere saber el resultado puede visitar la página de los Urbans Sketchers de Catalunya (USC) y mirar la obra realizada y expuesta en digital. A buen seguro que le sorprenderá la mirada diversa y la variedad de estilos.

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