Eco-Equip recogió 300 toneladas de muebles y trastos en junio

07.07.2018 | 04:00
Sillas y otros muebles abandonados junto a contenedores en una calle del barrio de Ca n´Anglada hace unas semanas.

Los estantes de un lavabo descansan apoyados a un contenedor junto a un vidrio y cajones, y para sortear el montículo de trastos hay que caminar de lado. Pasó ayer en la calle de Pompeu Fabra. Pasó ayer, en realidad, en decenas de puntos más de Terrassa. La acumulación de residuos, sobre todo de muebles y trastos viejos, es comidilla diaria en vecindarios y círculos políticos, y se habló de ello en el pleno municipal de la semana pasada. El Ayuntamiento admite el problema, pero asegura trabajar con intensidad para mejorar la situación después de un mes en el que el vertido de muebles en las calles ha batido récords: Eco-Equip retiró en junio trescientas toneladas.

En las navidades del consumo hay más basura en las calles y en otoño el problema son las hojas desprendidas de los árboles. Pero, ¿qué ha pasado en junio? Una confluencia de factores ha favorecido la proliferación de trastos en los aledaños de baterías de contenedores, según Marc Armengol, teniente de alcalde de Territorio y Sostenibilidad. Un factor: la festividad de Sant Joan, que anima a muchos ciudadanos a tirar muebles que muchos no dejan en las futuras hogueras sino que abandonan en la primera esquina. Otro factor: muchos usuarios no se han acostumbrado aún a los nuevos contenedores de recogida lateral; el Ayuntamiento ha concentrado áreas de aportación y hay quien no está dispuesto a romper su hábito y sigue depositando basuras allí donde estaban los contenedores antes, aunque ya no haya contenedores allí; a otros ciudadanos les cuesta doblar cartones, pues estos no caben enteros en los nuevos contenedores y algo similar ocurre con los plásticos. En marzo se implantó la tercera línea de carga lateral en ocho barrios más "para mejorar y modernizar la eficiencia en el servicio", apunta el Consistorio. Y un factor también determinante ha sido la avería de algunos camiones de Eco-Equip, reconoce Armengol. Sin hablar del techo de gasto impuesto a los ayuntamientos: Eco-Equip perdió a sesenta trabajadores durante la crisis y no pudo renovar su flota. Poco a poco está revirtiendo la situación. Espera llegar el año que viene a 380 operarios.

Total, que este torrente de causas ha desembocado en un junio de récord, sobre todo en la segunda quincena. Eco-Equip ha recogido trescientas toneladas de residuos voluminosos, unas diez toneladas al día, pero sólo en el 10 por ciento de los casos el servicio es a demanda, previo aviso del responsable de los trastos al Ayuntamiento. En general, la gente no llama. "La recogida de muebles a demanda no funciona", reconoce Marc Armengol, sin paños calientes, y así es imposible tener la ciudad en condiciones. En Sabadell, dice, sufren la misma problemática.

Terrassa dispone de un plan a medio y largo plazo, enmarcado en el Pacto por la Limpieza, que el Ayuntamiento considera ambicioso y suficiente. Pero habrá un cambio relevante: en otoño se implementará un plan piloto semejante a un programa ya existente en Barcelona: en cada distrito sólo se podrán sacar muebles a la calle un día a la semana. Si alguien abandona trastos cualquier otro día. la empresa municipal no los recogerá, y el infractor correrá el riesgo de verse inmerso en un expediente sancionador. Será más fácil identificar a los responsables y "las reglas de juego serán más claras para todos".

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