Festa Major 2018

Montse Cortés, jondo y fusión sin dejar de rendirse al flamenco

03.07.2018 | 04:00
Montse Cortés desplegó arte cantando por soleá, tangos y bulerías.

Un concierto intimista en la inmensidad de una Plaça Nova, al que acudieron seguidores de la artista catalana, amantes del flamenco, gitanos de toda Barcelona y al que se engancharon muchos ciudadanos de paso. Y es que Montse Cortés dejó sin aliento el domingo al público en su recital de medianoche, en el que combinó el jondo y el flamenco fusión, porque "si me pongo muy de palo... la gente está cansada y quiere disfrutar relajada, sin muchas ortodoxias".

La artista catalana comenzó a los catorce años en el tablao barcelonés "El Cordobés" y es conocida fundamentalmente por su trabajo con Antonio Canales y por sus colaboraciones con bailaores como Sara Baras y Juan de Juan. La suya es una trayectoria consagrada en escenarios de toda España.

En Terrassa, Montse Cortés dejó entrever sus matices camaroneros por soleá, tangos y bulerías. Cantó "Tangos de la Rampompa de Málaga", temas como "Has nacido para mi", del compositor Juan Antonio Salazar, y piezas de su primer disco, como "La noche".

Afectada por una alergia que la obligó a forzar la tos y beber agua en diferentes momentos del recital, Cortés salió adelante desplegando una técnica vocal depurada y lo hizo ante un público entregado, que celebró cada uno de sus giros con olés y constantes aplausos.

En el "backstage", la artista explicó cómo le gusta cantar en la calle y experimentar con un flamenco fusión que "es tan verdad como el ortodoxo. Algunos dicen que no lo es, pero hay fusión que no pierde las cadencias del flamenco".

La cantaora ha compartido escenario con La Paquera de Jeréz y con Paco de Lucía, de quien recordaba el domingo en Terrassa una reflexión que la acompaña siempre. "Me dijo que una voz flamenca suena siempre flamenca, de manera que si te piden que cantes un tema de Leo Ferrer, como me ha ocurrido a mi, lo hago con todo el respeto del mundo, sin forzar, porque con mi voz flamenca basta".

Acompañada de guitarra y cajón, Montse Cortés selló el domingo un concierto intenso y entregado, un recital de matices en el que dio prueba de la solidez de su carrera en solitario.

Venía de Málaga. Le gusta, dice, cantar en la tierra del flamenco, pero "el público de Barcelona es maravilloso. Entiende, respeta y juzga en positivo".

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