Salud

Sol sí, pero con protección

29.06.2018 | 04:00
Es importante no tomar el sol durante las horas centrales del día, de las 12 a las 16 horas.

El sol mejora nuestro estado de ánimo y es necesario para que nuestro organismo sintetice la vitamina D, imprescindible para mantener un buen estado de salud. Una de las principales funciones de la vitamina D es ayudar al organismo a absorber el calcio. Influye así en la salud ósea y de los dientes, pero también lo hace en el buen funcionamiento de los músculos, de los nervios y del sistema inmune. Por ello, una breve exposición solar es suficiente para obtener la cantidad necesaria de vitamina D.

"Un poco de sol es bueno, pero siempre con moderación", destaca Julián Conejo-Mir, presidente de honor de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). "Exponer al sol durante cinco minutos al día los brazos, las piernas, la cara, etc., es esencial para fabricar vitamina D y evitar así las infecciones, el cáncer de pulmón, de próstata o de mama", añade el dermatólogo.

Los riesgos
Es importante ser prudentes con el sol pues, aunque en pequeñas cantidades es beneficioso, su exceso puede producir graves daños. De hecho, la exposición excesiva a la radiación ultravioleta es la causa ambiental más común de todos los tipos de cáncer de piel, señalan los expertos de Euromelanoma, una campaña de prevención del cáncer de piel dirigida por una red de dermatólogos europeos. "El daño que producen los rayos ultravioleta sobre el ADN y los tejidos es proporcional al tiempo y a la intensidad con la que alcanzan la piel y es diferente según el tipo cutáneo de la persona que los recibe. En el mejor de los casos, la exposición excesiva acumulada es la causante de la aparición de arrugas y del envejecimiento de la piel. En el peor de los casos, es la responsable de la aparición del cáncer de piel", apuntan.

En este sentido subrayan que el daño que el sol causa en la piel es para siempre. "Las quemaduras solares desaparecen pero los cambios que han producido en la piel permanecen, aunque no necesariamente de forma visible. Cada periodo posterior de exposición excesiva añade más daño al sistema inmunitario local y al material genético de la piel", manifiestan.

El efecto acumulativo
Del mismo modo, el doctor Conejo-Mir explica que el sol "emite una radiación electromagnética que, cuando llega a nuestra piel, produce mutaciones en el ADN. Esas mutaciones, en principio, pueden ser anuladas por nuestro organismo". No obstante, el dermatólogo destaca que el problema es que "esa cremallera suba y baje tanto que pueda atascarse. Es entonces cuando la proteína P53 muta y no funciona, dando lugar a la aparición del cáncer de piel". Nuestra inadecuada exposición al sol y nuestro comportamiento de protección solar provocan efectos que tienen un efecto acumulativo y duradero en nuestra piel, advierte Agustín Buendía Eisman.

Este dermatólogo indica que las exposiciones solares moderadas son necesarias y beneficiosas. Por ello, afirma que el sol "es un gran amigo, pero si no pactamos con él puede convertirse en el peor enemigo". Para el doctor Buendía, la mejor manera de pactar con el sol es tomarlo con sentido común, "evitando las quemaduras y las exposiciones solares excesivas y crónicas".

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