Salud

Las 250 sustancias tóxicas del tabaco

31.05.2018 | 04:20
La nicotina es el principal componente del tabaco y el responsable de tener adicción al mismo.

El tabaco contiene productos químicos con efectos tóxicos y cancerígenos para la salud. El humo del tabaco incluye más de 4 mil sustancias químicas. De éstas, al menos 250 son nocivas y más de 50 causan cáncer. La mayoría de ellas se producen en la combustión. Por ello, los neumólogos alertan sobre los efectos perjudiciales de todos los tipos de tabaco (cigarrillos, puros, tabaco de liar, pipas de agua?).

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tabaco es el responsable de unas 7 millones de muertes cada año, de las cuales 6 millones son consumidores directos y unos 890 mil son fumadores expuestos al humo ajeno.

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) destaca la incidencia del tabaco sobre la enfermedad cardiovascular y la respiratoria, que puede llegar en el peor de los casos a la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), el desarrollo de diferentes tipos de cáncer, como pulmón o laringe, o graves complicaciones cardíacas.

Estudio
Las principales sustancias del humo del tabaco que producen enfermedades son la nicotina, el monóxido de carbono, alquitranes, nitrosaminas y sustancias oxidantes.

Además, contiene gases irritantes y metales que, aunque se encuentran en dosis relativamente bajas, tienen importantes efectos perjudiciales sobre la salud del fumador y de las personas que lo rodean. Así lo afirma el estudio de varias marcas de tabaco realizado por el investigador de la Universidad de Alicante, Antonio Marcilla. Según este análisis, los cigarrillos producen diferentes cantidades de sustancias tóxicas que quedan retenidas en nuestros pulmones por la acción de los alquitranes.

La nicotina es el componente mayoritario del tabaco y responsable de la adicción. De acuerdo con la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), por cada cigarrillo, un fumador ingiere entre un y dos miligramos de nicotina. Esta droga se distribuye rápidamente por el sistema nervioso: en sólo siete segundos llega al cerebro, y en 20 alcanza las extremidades inferiores.

El otro componente principal en el humo del tabaco es el monóxido de carbono (CO), un gas tóxico e inodoro que se emite también como residuo en los coches y en la combustión incompleta de las calderas, estufas y cámaras de gas.

"El tabaco está relacionado con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, principalmente. Los efectos de las sustancias que contiene, están directamente vinculados con la aparición de estas patologías", indica el doctor José Ignacio de Grandas. Según los datos de la Separ, la nicotina aumenta la tensión arterial y la frecuencia cardíaca. Tan sólo un cigarrillo la eleva entre diez y quince latidos por minuto. El monóxido de carbono también dificulta la circulación de la sangre, estrecha los vasos sanguíneos y facilita la formación de coágulos.

El 75 por ciento de las muertes súbitas por trombosis coronarias se producen en fumadores. De Grandas señala la conocida como "enfermedad del escaparate", derivada de los problemas de circulación en las piernas, que en los casos más graves puede obligar a una amputación. De acuerdo con los informes elaborados por la AECC, la nicotina se relaciona con la muerte por fallo respiratorio en dosis altas (40-60 mg).

Tumores malignos
La presencia de sustancias carcinógenas relaciona el consumo de tabaco con el desarrollo del 30 por ciento de los tumores malignos. Los informes demuestran que algunos tipos de cáncer están producidos directamente por el propio tabaco (pulmón, laringe, esófago, boca) y otros asociados a él (páncreas, colon, estómago, riñón, mama, cuello de útero, hígado...).

Según informa el doctor Andrés Zamorano, "los fumadores tienen de dos a diez veces más posibilidades de padecer cáncer de vejiga por su contenido en 2-naftilamina y 4-aminobifenilo". Asimismo, está demostrado que el benceno produce leucemia y cáncer cerebral, así como hepático.

Aparte, existe relación entre el tabaquismo y el estado nutricional. Los estudios de toxicidad demuestran que fumar no sólo altera el sentido del gusto y del olfato, sino que también disminuye la absorción de vitamina B, de la efectividad de la saliva y aumenta la producción de radicales libres que aceleran el envejecimiento.

Se ha demostrado, asimismo, la relación del tabaco con la infertilidad, y, en el caso de las mujeres embarazadas, las sustancias químicas también pueden atravesar la placenta y provocar alteraciones en el feto, así como partos prematuros o abortos.

Cuando se inhala humo ajeno, el riesgo puede ser incluso mayor.

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