La BCT celebra 20 años entre letras

05.05.2018 | 04:21
Con la BCT se inició una era de las bibliotecas modernas. Llenado las estanterías de la BCT en abril de 1998.

La BCT, que ahora cumple los veinte años,  se inauguró con una gran fiesta popular el 10 de mayo de 1998 y es el resultado de la fusión de las antiguas Biblioteca Soler i Palet, en la Font Vella, y la Biblioteca Salvador Cardús en el Antic Poble de Sant Pere. El edificio, que ocupa la antigua zona industrial Torredemer transformada en residencia, fue proyectado por el arquitecto Josep Llinàs. El espacio cuenta con una superficie útil de 3.425 metros cuadrados distribuidos en tres plantas. El proyecto de equipamiento le valió a Llinàs el Premi Manuel de la Dehesa de la V Biennal de Arquitectura en 1999 y forma parte del libro "Catalunya. Guia d'Arquitectura Moderna. 1880-2207" del Col·legi Oficial d'Arquitectes de Catalunya. El autor de la guía remarca del diseño su cubierta semiondulada, su fachada de obra así como la luminosidad.

A lo largo de estos veinte años, la BCT se ha convertido en uno de los centros de documentación y consulta municipal más utilizada por la ciudadanía. Según datos del Ayuntamiento, la BCT ha abierto un total de 5.777 días y ha incrementado su fondo bibliográfico de 55.014 volúmenes en 1998 a 118.592 actuales. Durante estas dos décadas, la biblioteca ha recibido un total de 3.496.803 visitantes y se ha dejado en préstamo un total de 2.222.938 documentos.

Señalan desde el Ayuntamiento que la BCT supuso el lanzamiento del Plan de bibliotecas de la ciudad, iniciado en 1998, con el diseño y ejecución de la red de bibliotecas públicas de Terrassa y culminado en mayor de 2011 con la puesta en marcha de la Biblioteca del distrito 3 (bd3).

Durante este tiempo, el servicio de bibliotecas públicas de Terrassa ha crecido de manera sostenida en recursos, edificios y usuarios, dando respuesta a unas necesidades de la sociedad que han ido cambiando con el paso del tiempo. En este sentido cabe destacar que el modelo de la biblioteca tradicional ha evolucionado muchísimo. Hoy día, estos equipamientos son centros que siguen teniendo como labor fundamental la consulta y el préstamo pero también son pùntos dinamizadores de lectura y de cultura en general.

No es una afirmación en vano. Sólo hay que mirar la programación que acoge cada curso cada una de las bibliotecas. Estos espacios albergan clubs de lectura y talleres de escritura, hacen presentaciones de libros, organizan conferencias y charlas con autores, además de actividades diversas relacionadas sobre todo con el mundo educativo, donde está la base para el fomento y el gusto por leer. Sus espacios también se transforman, si es necesario, en escenarios para la música y el teatro. Subrayar, además, que las bibliotecas trabajan en red y que ello les permite también interactuar y complementarse. En este sentido, por ejemplo, las bibliotecas se han especializado en fondos documentales. La BCT, por ejemplo, cuenta con documentos específicos sobre el programa "Nascuts per llegir", la cultura íbera, el legado de Baltasar Ragón y Josep Soler i Palet, así como el jazz y la creatividad en niños y el patrimonio, entre otras temáticas. En los últimos años, los nuevos hábitos sociales, los cambios demográficos y tecnológicos o las nuevas necesidades que se han ido detectando, han hecho necesario la redacción de un nuevo plan municipal del servicio bibliotecario que se desarrollará hasta el año 2025. Este nuevo plan tiene el objetivo de actualizar el servicio , tanto por lo que hace referencia a las infraestructuras como a las líneas de trabajo y a las acciones que habrá que llevar a cabo para aproximar las bibliotecas a la ciudadanía a y dar respuesta a las peticiones de la sociedad local.

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