Emma, otro sueño cumplido

26.04.2018 | 04:21
El grupo posa a su llegada a La Mola.

"Por el camino vi paisajes preciosos, rocas manando agua y muchas personas volcadas en mí de manera desinteresada. Cuando llegué a la cima tuve la sensación de que estaba muy cerca del cielo". Son las palabras de Emma Miralda tras subir el domingo a La Mola en "joëlette", arropada por su familia, amigos y los voluntarios de la asociación si afán de lucro Rodamunt, que organiza actividades de senderismo y montaña para personas con movilidad reducida. Afectada de una tetraparesia espástica, Emma ha pasado años postrada y sin expectativas, hasta que hace tres años la visita a un fisioterapeuta le abrió la puerta a la rehabilitación. Desde entonces no ha parado de hacer progresos. Le dieron dos meses de vida y hoy está dispuesta a recorrer mundo. Sin rechistar.

"Hubo un momento que la silla volcó y parecía que me caía, pero iba perfectamente sujeta y muy segura", explica. La "joëlette" de Emma trepó durante más de una hora por el Camí dels Monjos, desde Can Poble hasta La Mola por una ruta escarpada en la que no se oyó "ni una queja", explica Judith, la hermana gemela de Emma.

A la expedición se sumaron familiares, amigos, otra excursionista en silla adaptada y su grupo, además de los voluntarios de Rodamunt. Durante buena parte del recorrido, de la silla de Emma tiraron también sus familiares: las hermanas, el cuñado y un primo.

Fue una excursión casi multitudinaria y muy emotiva. En la ruta participó Gisela, la pequeña de la familia, con quien las gemelas mantienen un contacto más esporádico. "Ha sido un regalo precioso. Estábamos las tres juntas, comentando las vistas, oliendo las plantas aromáticas del camino, recordando la sopa con tomillo que mi madre nos hacía de pequeñas".

Emma no tiene palabras para agradecer "a todos los que han hecho ese esfuerzo físico para que yo subiera la montaña. Me preguntaban si me molestaban los golpes, pero ¿cómo podía quejarme con lo generosos que estaban siendo conmigo? Lo hice al llegar a la cima, pero si pudiera cogerlos a todos juntos y darles otras gracias inmensas lo haría".

Emma tiene debilidad por la escritura. Ha terminando dos novelas y de regreso de La Mola está deseando construir una nueva historia. "Voy a buscar el canal del nuevo libro. Quiero que le sirva a otras personas para mirar siempre adelante y nunca tirar la toalla". Convencida de que la vida "pasa entre claroscuros", insiste en que "cuando menos lo esperas, todo lo perdido en el pasado lo recuperas en un momento". Ahora "quiero vivir y disfrutar de quien soy y de como soy. Nos llevamos lo que retenemos en la memoria, por eso mejor sólo retener lo bueno".

Semanas atrás Emma dio sus primeros pasos, algo imprevisible hace apenas 3 años, y hoy sus expectativas parecen no tener límite. Desde la prudencia, asegura que en el futuro le encantaría hacer un largo viaje. "A un país exótico sí. Digo que me gustaría, no que lo tenga en mente ni que sea un objetivo... De todas maneras, si tuviera recursos y pudiera hacerse realidad, sería mejor si me acompañara mi pareja". Con él, invidente, proyecta mudarse de la residencia donde vive a un piso tutelado para convivir como pareja de hecho.

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