Nueva serie de reportajes en Diari de Terrassa

Hubo empresas navieras locales y barcos llamados Tarrasa y Egara

03.03.2018 | 04:22
El carguero Tarrasa fue construido en las Drassanes del Mediterrani y botado en febrero de 1921.

¿Un mercante llamado Tarrasa? ¿Un pailebot llamado Egara? ¿Naviera Egara? ¿Armadores terrassenses? Pues aunque parezca mentira, Terrassa tiene un pasado marinero que a partir de mañana descubriremos con la serie de reportajes: "Los barcos de la Terrassa sin mar" que publiaremos cada sábado hasta el próximo 24 de marzo.

Se trata de un interesantísimo trabajo de investigación realizado por Josep Maria Riera Pintó en el que el autor se adentra la historia de los emprendedores terrassenses que buscaron una oportunidad de negocio en el mar. El buque mercante Tarrasa se construyó en Barcelona y se botó en 1921 y se mantuvo en activo durante 45 años.

El trabajo de Josep Maria Riera desvela la azarosa vida de ese barco, de cómo cambió de propietarios y a qué dedicó sus travesías. También hubo un barco llamado Olesa, que acabó formando parte de la flota de combate americana en la Segunda Guerra Mundial.

Empresarios terrassenses como Francesc Alegre i Roig probaron suerte en el mar con la Naviera Egara que tuvo un magnífico velero llamado Sant Mus y un pailebot que se llamó Egara y que tuvo un trágico final en Menorca.

Las mayores dificultades a las que se ha enfrentado el autor de estos reportajes ha sido al seguimiento de la vida de los barcos: "es muy complicado seguir la pista de un navío de aquella época" -dice Josep Maria Riera- "Los barcos cambian de manos, se matriculan en otras ciudades y también cambian el nombre. Seguir la pista ha sido francamente complicado".

De hecho, el propietario del Tarrasa vendió el navío a los tres años de su botadura y en un momento en que perdió la pista de sus vicisitudes, la volvió a encontrar en la prestigiosa sociedad de calificación británica Lloyd's Register of Shipping. "En ocasiones ha sido francamente complicado. Hemos tenido que consultar archivos en Barcelona, Madrid o Sevilla. Lloyd's fue la solución a un callejón sin salida en el que nos encontramos con el Tarrasa, que llegó a manos de armadores galeses, después de pasar por Cádiz".

Los reportajes, realizados con escrupuloso rigor histórico recogen también crónicas de la prensa especializada de la época, que se hacía eco de la actualidad relacionada con el transporte marítimo: "A las dos de la tarde en punto se dio la señal y 55 segundos más tarde el Tarrasa habíase deslizado al mar", decía la revista La Marina Mercante, del 15 de febrero de 1921.

"Los barcos de la Terrassa sin mar" es un magnífico viaje a una realidad absolutamente desconocida de la historia de la ciudad, de la emprendenduría empresarial terrassense que también se aventuró en el mundo de la marina mercante.

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