Los terrassenses, en Sant Pere a la búsqueda de setas

06.11.2017 | 04:20
El aula micológica ha vuelto a tener mucho éxito entre los visitantes de la feria.

No es, por el momento, buen año para las setas (no ha llovido lo suficiente, hace calor y el bosque está seco), pero el sábado por la mañana lo volvió a ser para la Fira del Bolet, en su duodécima edición. Una numerosa afluencia de público, en su mayor parte familiar, acudió a la calle Ample y la plaza del Triomf para adquirir setas y otros productos artesanales, degustar la oferta gastronómica de la zona de restauración o disfrutar de las actividades infantiles (la Papallona de Sant Pere ha realizado una cercavila). Las setas más ofertadas y vendidas fueron los rovellones (a veinticuatro o veinticinco euros el kilo), los camagrocs, la llenega, el "rossinyol", y se echó de menos el "fredolic". Los vendedores consultados señalaron que la venta fue similar a la de ediciones anteriores. Y no faltó el espectáculo de erudición y conocimientos sobre las setas que cada año, en su "aula de micología" ubicada invariablemente en la calle Ample justo antes de la de Emili Badiella, ofrece Daniel Siscart. Luego, la tarde, con la lluvia, fue lógicamente mala para la feria, pero es de que buena para las setas, en los próximos días.

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