Los vértigos, cómo prevenir su aparición

01.08.2017 | 04:20
Los vértigos van con frecuencia acompañados de sudores, náuseas y vómitos.

Tres de cada diez españoles sufren vértigos en algún momento de su vida. Se conoce como vértigo a la alteración del sentido del equilibrio que se caracteriza por percibir un movimiento rotatorio de nuestro cuerpo, o bien de los objetos que nos rodean. En ocasiones, los vértigos van acompañados de sudoración, náuseas y vómitos.

En todo caso, padecer vértigos puede condicionar la vida diaria de la persona que los sufre, puesto que ésta puede verse cautiva de que dicha sensación aparezca en cualquier momento y lugar.

Muchas enfermedades o problemas del oído pueden generar vértigos en algún momento de su evolución, como la otititis, o tener un tapón de cerumen. En otras alteraciones, como la enfermedad de Ménière, el vértigo posicional paroxístico benigno y la neuronitis vestibular, el vértigo supone un síntoma de que algo nos ocurre.

Cuidados
Existen cinco consejos sencillos que pueden ayudar a que los vértigos no hagan acto de presencia, según indica la compañía de salud auditiva Gaes. En primer lugar, debemos evitar la aparición de una otitis (la inflamación del oído) o de tapones de cerumen. Lo conseguiremos manteniendo las orejas limpias y secas, así como protegiéndolas del frío y las corrientes de aire.

Otra recomendación es tener siempre una buena postura corporal. Es decir, no debemos bajar nuestra cabeza más allá de los hombros, ni estirar el cuello hacia arriba, ni hacer giros bruscos, ya que todas estas acciones pueden favorecer la aparición de vértigos.

Seguir una alimentación sana y evitar el consumo de tabaco y de cafeína es otra buena pauta que jugará en nuestro favor.

La firma Gaes indica, a su vez, que eludir los vértigos también pasa por disminuir el consumo de los llamados medicamentos "ototóxicos". O, en otras palabras, de aquellos fármacos que contienen componentes que pudieran alterar el normal funcionamiento del oído. Entre estas medicinas se encuentran algunos antiinflamatorios y antibióticos, ciertos fármacos diuréticos y el ácido acetilsalicílico.

Por último, siempre resulta aconsejable someterse cada cierto tiempo a una revisión auditiva, e incluso ocular, para cerciorarnos de que todo está correcto, o para que nos diagnostiquen aquel problema que puede ocasionarnos los vértigos.

Dos tipos
Entre las diferentes clases de vértigos es posible diferenciar dos grandes grupos en función de cuál es su causa. El primero de ellos es el llamado vértigo periférico, que se produce cuando existe una lesión del laberinto u oído interno.

El segundo gran grupo es el llamado vértigo central, cuando la lesión que lo provoca se encuentra en el sistema nervioso central.

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