Setecientos euros para el corto "Melt"

29.06.2017 | 04:20
Claqueta del rodaje de "Melt", corto dirigido por Gianni Ritucci.

El estudiante de cine egarense Gianni Ritucci se ha sumado a la tendencia cada vez más generalizada de obtener fondos de financiación para proyectos audiovisuales a través del micromecenazgo. De este modo, en febrero se daba a conocer la cifra obtenida gracias a la campaña emprendida, lo que le permite llevar adelante el proyecto de "Melt", un cortometraje escrito y dirigido por él mismo.

El cortometraje cuenta con la producción de Ferran Jaime, estudiante terrassense, y además incluye la presencia de Gisela Rosa, directora de fotografía y residente en Rubí.

La propuesta tiene un objetivo muy específico: "Hemos creado este cortometraje para concienciar a la gente sobre el malgaste de la comida en el mundo", explican sus impulsores.

El corto lo produce Terra Nova Producciones, que se presenta como "una productora creada en Terrassa por jóvenes estudiantes de Producción en el Campus Municipal Vallparadís."

"Melt" explica la historia de "una mujer de Sudamérica que emigra por una promesa de trabajo. Cuando llega a España, se encuentra atrapada - está en deuda y la única manera que tiene de sobrevivir es vendiendo su cuerpo. Lo esconde a su familia, y la situación llega hasta un punto en el que su mente y su cuerpo empiezan a decaer", se explica en la sinopsis del cortometraje.

Por estudiantes
"Melt" significa "fundir" y es un trabajo realizado por estudiantes de cine de Terrassa y Rubí. "Su meta es concienciar a la gente de cómo nuestra sociedad está acabando con los recursos de la Tierra con su 'hambre compulsivo' y el efecto de este en los países subdesarrollados, que incluyen pobreza, hambre, y la necesidad desesperada de emigrar a algún país desarrollado (tanto legal como ilegalmente), aunque muchas veces, los intentos ilegales terminan mal", defienden.

Los responsables del corto han decidido explicar la historia de una mujer porque "las mujeres son el origen de la vida. Y el mundo, en sí, también. La necesidad de la mujer por dinero para apoyar a su familia en Sudamérica y pagar su deuda - la razón por la que vende su cuerpo (que es un paralelismo sobre los recursos de los que abusamos) está 'fundiendo' su vida. Es el mundo consumiéndose a sí mismo. Sus clientes representan los países desarrollados, y su ceguera sobre lo que pasa fuera de Europa y los privilegios que tienen", relatan. Para su realización han conseguido recaudar cerca de setecientos euros.

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