Cómo evitar los problemas de oído en verano

28.06.2017 | 08:31
Tras el baño hay que secar bien los oídos para evitar inflamaciones causadas por la humedad.

En los meses estivales, los oídos están más expuestos a posibles daños. Pasamos más tiempo al aire libre, hace calor y nos bañamos en playas, ríos y piscinas, lo que puede provocar infecciones en el caso de que entre agua en los conductos auditivos.

Aparte, en los viajes (sobre todo, aquellos que se hacen en avión) existen cambios de presión que a veces causan dolor, e incluso una pérdida de audición temporal. A todo ello hay que añadir que en verano estamos más expuestos al ruido. Las fiestas populares y los conciertos son situaciones típicas de esta época en las que nuestros oídos deben estar bien protegidos.

Por este motivo, la compañía de corrección auditiva Gaes ofrece una serie de consejos para que la función de los oídos no sufra alteraciones durante el estío.

Sin otitis
Una vez en la playa o en la piscina, la entrada de agua en nuestros oídos provoca que puedan verse expuestos a una humedad prolongada. Esto puede derivar en la llamada otitis del bañista, una inflamación que es muy habitual en los niños. Algunos síntomas comunes en ella son los picores y el enrojecimiento, el dolor de oídos, la sensación de tener un tapón e incluso una cierta pérdida de la audición. Para evitar cualquiera de estas molestias, lo mejor es mantener los oídos secos tras el baño.

El otorrinolaringólogo Juan Royo aconseja el uso de "preparados en espray que secan la humedad del conducto auditivo y no dejan que se acumule el cerumen".

Aunque el especialista señala que "lo más efectivo es utilizar tapones que se adapten bien a nuestros oídos y que eviten que les entre agua". Con todo, el uso de tapones para los oídos no es demasiado frecuente en España. Un estudio de Gaes apunta que sólo una de cada diez personas los utiliza, y la mayoría lo hace para no oír ruidos al dormir.

Desplazamientos
Dos de cada diez personas tienen problemas de oído cuando viajan en avión, según indica la Sociedad Española de Otorrinolaringología (Seorl). Esta alteración se conoce como barotrauma y se debe a cambios bruscos de presión. Esto puede generar molestias auditivas y, en casos muy extremos, una pérdida de audición temporal.

El doctor Royo indica que "para evitarlo, es conveniente tomar algunas precauciones, como masticar chicle o bostezar, no dormir durante el descenso y, en el caso de los bebés, darles de comer o beber en el momento del aterrizaje".

Las mismas variaciones de presión que pueden afectar al oído al viajar en avión también pueden darse al practicar buceo, paracaidismo, o bien al ascender o descender de puertos y montañas.

Si el viaje se desarrolla en coche también hay que tomar ciertas precauciones pensando en nuestros oídos. De entrada, hay que tener cuidado con las corrientes de aire. Lo más recomendable es no bajar la ventanilla, ya que el exceso de aire en el canal auditivo incrementa el riesgo de contraer otitis. Asimismo, no hay que abusar del aire acondicionado.

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