Reportaje

Sin bañador ni complejos

24.06.2017 | 04:20
Sin bañador ni complejos

Cuerpos al sol, chapuzones con amigos, idas y venidas a la ducha para aliviar las sofocantes altas temperaturas, charlas y lecturas en la toalla,... Estampas típicas de cualquier piscina en verano son las que se vieron ayer en las instalaciones municipales de La Maurina, excepto por un detalle: los que las protagonizaban iban desnudos. Esa particularidad y la inusual tranquilidad que se respiraba dejaban claro que era una jornada extraordinaria.

El "día sin bañador" se estrenó ayer como prueba piloto en el recinto de la calle de Sardenya y volverá a repetirse el próximo 4 de septiembre en esas mismas instalaciones. Las fechas escogidas por el Ayuntamiento corresponden al día de antes y al día después del inicio y finalización de la temporada de baño. Es el acuerdo al que llegó el Ejecutivo local con la CUP, promotora de la iniciativa, para permitir el baño nudista en la ciudad.

Los que ayer se acercaron a darse un baño no escondían que su presencia allí no sólo obedecía a pasar un rato agradable practicando nudismo sin verse censurados, sino que también pretendían "apoyar" la iniciativa de la CUP para que tenga continuidad. Así lo explicaba Francisco Catalán, egarense de 62 años.

La falta de ambiente, creían los usuarios podía estar, además de en el desconocimiento, en el hecho de que era un día laborable, en plena preparación de la verbena de Sant Joan. La prueba estuvo en que por la mañana utilizaron el recinto una decena de personas, todo hombres, mientras que por la tarde, finalizada la jornada laboral, la piscina estuvo algo más concurrida de bañistas de ambos sexos.

Desde la CUP entienden que "el Ayuntamiento no ha hecho difusión" y lo lamentan, señala Ander Zurimendi, ya que "es una política pública más del Ayuntamiento, tanto del gobierno, como de la oposición que la apoyó". Esto les lleva a pensar que aunque el bipartito aprobó la medida "no la defiende demasiado". Aun así, "la CUP no responsabilizará a nadie del éxito o no" de la experiencia, que como toda prueba piloto necesita un tiempo de "rodaje". En ocasiones, el problema no está en la demanda, entiende Zurimendi, sino que "deben ponerse facilidades para que la gente venga".
Entre los bañistas había vecinos de Terrassa, pero también de otras localidades, como Granollers, Mollet (de donde vinieron un padre y su hijo, en edad preescolar) o Mataró, localidad esta última desde la que se desplazó David Bagó. Este joven de 30 años conoció la iniciativa a través del Club Català de Naturisme y decidió venir "para apoyar y ayudar a promocionar una gran propuesta". Él practica el naturismo desde bien pequeño. No tiene complejos en enseñar su cuerpo y cree que nadie debería tenerlos. "Cada uno tiene el cuerpo que tiene. No me fijo en el de los demás, sólo pretendo practicar el naturismo en un ambiente tranquilo", explicaba.

Precisamente, en la propuesta de resolución que ha dado origen al "día sin bañador", la CUP señalaba que una iniciativa de este tipo contribuiría a "aliviar la presión estética" y a "perder la vergüenza a mostrar el propio cuerpo, que en la inmensa mayoría de los casos, no se ajusta al 100% al estereotipo de belleza que hemos creado y aceptado como sociedad". Practicar nudismo, pues, "facilita el reconocimiento del cuerpo y su aceptación" tal como es.
La formación insistía en que el desnudo "es uno de los grandes tabúes sociales" y que la mayoría de la población no practica el nudismo por una cuestión cultural, "de aprendizaje social sobre cómo debemos actuar", en cuya base está la "presión estética".

El espíritu de la moción, admitían, no sólo se basaba en los aspectos positivos que fomenta el naturismo, sino que también en "la necesidad" de crear una oferta para una demanda ya existente. "No se trata de obligar a nadie a practicar el naturismo, si no de dar la posibilidad de que lo puedan hacer aquellas personas que lo deseen", sostiene la CUP. 

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