La ilustradora Pilarín Bayés protagoniza una muestra retrospectiva en el Cultural

27.05.2017 | 09:46
Pilarín Bayés, el día de la presentación de la muestra antológica en el Cente Cultural.

Varias generaciones de niños y niñas han crecido con las ilustraciones y dibujos de Pilarín Bayés, artista objeto de una muestra antológica que hace pocos días se inauguró en el Centre Cultural.

Más de cien originales de la artistas, agrupados por décadas, repasan la trayectoria de una dibujante de inconfundible estilo, que en este caso toma el testigo de Roser Capdevila, objeto igualmente hace pocos meses de una retrospectiva en las mismas salas que ahora ocupan las obras de Pilarín Bayés.

Marga Sala es la comisaria de una exposición que ha diseñado Sandra Penadès. Esta última y Pilarín Bayés presentaron personalmente ante la prensa una exposición agrupada por décadas, desde los años 60, de una artista septuagenaria que aún sigue en activo.

El origen de la exposición hay que buscarlo en el otorgamiento de la Medalla de Oro de la ciudad de Vic a Pilarín Bayés, en el año 2011. El resultado es la exposición "Benvinguts al circ de la Pilarín", que incorpora algunas piezas realizadas para la ocasión, como elementos decorativos troquelados con estética de circo que acompañan el recorrido por esta antología.

Pilarín Bayés se representa a sí misma, colocada en una pista de circo, como una bebedora de tinta de cuyos dedos surgen otras tantas plumillas para dibujar. En ese autorretrato se hace ya referencia a uno de los elementos recurrentes en su obra, la tinta china, que con el paso de los años ha ido enriqueciendo con el usos de colores y acuarelas.

La muestra parte de los años 60, con la incorporación de una muestra de su producción "muy inédita, en la que experimenta mucho con las tintas chinas" y sienta las bases de su "evolución artística", relata Penadés. Tal como explicó Bayés, fue un primo quien le regaló las tintas, que fueron para ella "un gran descubrimiento."

Más tarde abandonó la tinta china, excepto la tinta negra, ya que comenzó a tener a niños en casa, con el riesgo que eso supone de que las tintas acabaran cayendo al suelo. Llegaron entonces los colores, para acabar de definir "un estilo muy sólido y reconocible"

La exposición se centra muy especialmente en la trayectoria laboral de la artista, aunque también es cierto que parte, refiriéndose a los 60, de su primer libro a nivel personal, "Apocalipsis."

También incluye su primer cuento para niños, "El meu pardal", de la mano de Marta Mata, y comienza a hacer sus primeros trabajos para Cavall Fort y a recibir sus primeros encargos editoriales.

Otra de las curiosidades de aquella época son unas ilustraciones hechas a partir de una serie de anécdotas que le explicó su abuelo, un médico de Vic.

Llegados los años 70 está datada una de sus obras más emblemáticas, "La petita història de Catalunya", una época en la que sigue combinando el uso de la tinta china con los lápices acuareables.

La ilustradora recordó que al segundo día de publicarse su historia de Catalunya ya se quemó la editorial, "se quedó bien ahumada", bromeó durante la presentación. En cualquier caso "se vendieron muchas historias de Catalunya; se ve que hacía falta."

La artista tardó un tiempo en convertirse en portada de Cavall Fort, aunque cuando lo hizo plasmó eventos tan relevantes como la llegada del hombre a la luna o el centenario del cine.

Cuatricomías
Ya en los años 80 llegaron las cuatricomías y todo "cambió mucho, fue una maravilla." A sus trabajos para el mundo editorial sumó algunos otros encargos para otros soportes, com la careta para un programa de televisión o los seiscientos dibujos que debían formar parte de una película que al final no prosperó.

Asimismo la exposición se hace eco de sus trabajos más pedagógicos, sobre Goya -uno de sus pintores de referencia-, sobre Gaudí, o con paseos por ciudades como Florencia o Brujas, o aquellas ilustraciones destinadas al público escolar. También hay referencias a su faceta más artística, a los cuadros que lleva a las galerías y en las que mantiene su estilo inconfundible: abigarrado, colorista y detallista, con un dominio inequívoco de las profundidades y de la perspectiva.

Mil quinientos escolares visitarán esta exposición de la mano del programa "Exploradors de l'art". La muestra puede visitarse hasta el próximo 15 de julio en el Centre Cultural.

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