Salud

Los alimentos que mantienen el cerebro joven

23.05.2017 | 08:17
Seguir la llamada dieta mediterránea y comer, por tanto, frutos secos es bueno para el cerebro.

La comida que ingerimos, así como nuestros hábitos de vida, son dos factores importantes cuando se trata de tener un cerebro y un cuerpo saludables. Existen estudios que indican que aquellas personas que mejor han conservado su salud y productividad con el paso de los años son las que han mantenido su peso estable en los últimos 50 años.

Para conseguir este objetivo es necesario seguir una dieta equilibrada. También ayudará el hecho de tener unos hábitos de vida sanos, que deben incluir la práctica regular de ejercicio físico para evitar el sedentarismo.

En cuanto al cerebro en sí, hay alimentos que pueden ayudar a mantenerlo en forma. Son, según indican desde la Sociedad Española de Neurología, los propios de la dieta mediterránea. En este sentido, potenciar el consumo de frutas y verduras, pescado, aceite de oliva, así como de vino (éste último, de una forma moderada) favorece la llamada neuroprotección.

Las dietas ricas en ácidos grasos poliinsaturados, como el omega 3 y el omega 6, que están presentes en el pescado azul, ciertos vegetales, en la soja y en las nueces, entre otros alimentos, pueden aportar su granito de arena para prevenir ciertas enfermedades neurológicas, como la esclerosis múltiple o el Alzheimer, y también sirven en la protección cerebrovascular en general.

Por otra parte, varios estudios han señalado que los alimentos que son ricos en componentes que tienen un efecto antioxidante y antiinflamatorio, como los frutos rojos, las nueces o algunas especias, pueden reducir el deterioro cognitivo asociado a la edad. También pueden disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas. Entre los alimentos que cuentan con tales propiedades se encuentran de nuevo nueces, además de los frutos rojos, el vino, el curri y el azafrán.

Para seguir la dieta mediterránea y así proteger mejor el cerebro, la alimentación también debe incluir cereales y legumbres. La razón es que la glucosa que se obtiene de ellos, así como de frutas y verduras, proporciona energía al cerebro para funcionar, y también le da vitamina B6, importante para la formación de neurotransmisores. Asimismo, los lácteos, por su alto contenido en calcio, desempeñan un papel muy importante en determinadas funciones cerebrales, como el aprendizaje y la memoria, así como en la supervivencia de las neuronas.

Para contribuir a que el cerebro funcione de una manera adecuada conviene realizar comidas frecuentes, que sean nutritivas y que, por otra parte, no resulten demasiado abundantes. Y además es necesario comer de una forma variada, de tal manera que en la dieta se deben incluir todos los grupos principales de alimentos para evitar que exista un déficit nutricional.

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