Cosa de hombres

08.04.2017 | 09:14

"El franquismo fue menos oscuro gracias a las tertulias de los cafés y de los bares, y gracias a actividades de los ateneos o de entidades culturales como la que se estudia en estas páginas", señala Ana Fernández. Antes, en la década de 1930, el Club Filatèlico se reunía cada miércoles de nueve a doce de la noche en el American Bar de la calle de Sant Pere. "Eran unas horas muy tardías, pero hemos de tener en cuenta los horarios laborales de aquellos tiempos, que se alargaban hasta la última hora de la tarde". Afición que parece, la del coleccionismo, casi exclusivamente masculina: en 1948 el Grupo Filatélico tenía 39 socios y una única socia, y en la serie de entrevistas a relevantes coleccionistas locales que publica el boletín de la ACT han aparecido veintiocho hombres y una única mujer. El coleccionismo, pues, cosa de hombres, quizá un poco taciturnos, buena gente, trabajadores, que en los sellos, las monedas o las novelas de la "Biblioteca Oro" de la editorial Molino encontraban un refugio de las asperezas de la vida, en ocasiones incomprendido por esposas y familiares.

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