Un pionero moderno del Camino de Santiago

07.12.2016 | 04:20
Josep Maria Gavín, en la actualidad, 52 años después de su peregrinación a pie de Barcelona a Santiago.

Aún hay gente que hace a pie el Camino de Santiago", tituló el 1 de junio de 1965 el periódico El Progreso, de Lugo. En el texto, el artículo indicaba que "tres jóvenes peregrinan a pie, como era corriente en el medioevo, hacia la universal Compostela", y seguía una entrevista de toda una página con "estos tres 'auténticos' peregrinos". Otros periódicos gallegos publicaron esos días extensos artículos sobre ellos, con expresiones similares Si pensamos que, en el año 2015, 263.515 personas recibieron la "Compostelana", el documento que acredita que se han realizado al menos cien kilómetros a pie, aún sorprende más que aquel viaje a pie de tres catalanes adquiriera carácter de auténtico acontecimiento.

Pero es que "en el año 1965 no iba prácticamente nadie a Santiago a pie", recuerda el fotógrafo y coleccionista santcugatense Josep Maria Gavin Barceló (el creador del célebre Arxiu Gavín), que fue uno de aquellos tres "auténticos peregrinos". "Tanto es así que no encontramos un solo lugar de alojamiento de peregrinos en todo el recorrido desde Barcelona a Santiago."

Para fotografiar iglesias
El viaje tuvo su origen, curiosamente, en la cumbre del Aneto. Allí, el año anterior, Gavín había conocido casualmente a Javier Barceló Rosquellas, que trabajaba en su misma entidad bancaria. Hablando, se fueron entusiasmando con el proyecto, al que poco después se unió Miquel Domènech Moya. Gavín y Barceló tenían entonces 35 años, y Domènech, 18. Para Gavín, "la motivación era tener fotografiada una iglesia de cada población desde Barcelona a Finisterre."

Los tres peregrinos salieron de la plaza de Francesc Macià (entonces de "Calvo Sotelo") de Barcelona el 1 de mayo de 1965, a las ocho de la mañana. Llegaron a Santiago el 1 de junio, esto es, tras 32 días de viaje, que fueron veintiocho caminando, con cinco de descanso (en Zaragoza, Logroño, Burgos, León y Palas de Rey). Comenzaron con tres mochilas de dieciséis kilos cada una, pero en Candasnús, en los Monegros, se deshicieron de una y de muchos objetos. "La media de todo el recorrido salió a 51 kilómetros diarios." Gavín llevó un diario del viaje (y un cuentapasos, que dió 1.682.776) en el que se gastaron, en total, unas veinte mil pesetas.

"Este peregrinaje tuvo una repercusión importante, ya que la noticia apareció en todos los diarios por donde íbamos pasando, y también nos filmó aquella primitiva televisión 'nacional', recuerda Gavín. Además, cada semana "comunicábamos por teléfono anécdotas o curiosidades a Radio España de Barcelona, que las daba la semana siguiente, día por día, en un programa especial. En diversos pueblos de Castilla y León nuestro paso despertó tanta euforia que dieron fiesta a los niños de las escuelas para que estuvieran con nosotros".

Del viaje, Gavín guarda muchas anécdotas. Una: el cardenal Fernando Quiroga, de Santiago, quiso que le visitaran, y Gavín le criticó que no autorizara las misas en gallego. Lo hizo al mes siguiente.

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