Salud

Las lesiones más habituales del running

06.12.2016 | 04:21
Un calzado inadecuado o el tipo de zancada influyen en las lesiones.

Correr es una excelente manera de mantenerse en forma. Ayuda a mejorar notablemente la salud. Hay estudios que demuestran que el running mejora el sistema inmunitario, disminuye la coagulabilidad sanguínea, eleva los niveles de colesterol y mejora la capacidad cardio-respiratoria. Cada vez más personas que nunca antes habían corrido se animan a practicar el deporte de moda. Por ello, el doctor Carlos Esteve de Miguel Honour, traumatólogo experto de Top Doctors, hace un repaso de las lesiones más habituales que este deporte puede causar en corredores inexpertos o poco informados.

Tendinitis rotuliana. Es una inflamación y degeneración del tendón anterior de la rodilla que une la rótula a la pierna y se manifiesta con dolor principalmente al flexionar la rodilla. Se produce por una sobrecarga tendinosa a causa de movimientos repetidos. Para prevenirlo hay que estirar los músculos del cuádriceps y la pierna, además de acortar la zancada.

Tendinitis Aquílea. Se produce cuando los músculos posteriores de la pierna (gemelos y sóleos) tienen poca elasticidad o al correr de manera habitual sobre superficies duras. Esto provoca dolores en el extremo inferior de la pantorrilla, por encima del talón. Para prevenirla es importante estirar bien y evitar correr en superficies duras. El hielo alivia la inflamación.

Rotura fibrilar en los isquiotibiales. La distensión o los tirones violentos en los isquiotibiales, que se localizan en la parte posterior del muslo, puede desgarrar sus fibras musculares. Para prevenir esta lesión es importante estirar y reforzar estos músculos mediante ejercicios específicos.

Fascitis plantar. Esta lesión suele provocar molestias alrededor del talón y se da, sobre todo, en personas con sobrepeso, que trabajan de pie o que utilizan un calzado inadecuado a la hora de salir a correr. Hay que utilizar zapatillas específicas para correr y reducir el sobrepeso. Si la lesión empeora se produce una degeneración y calcificaciones que pueden requerir cirugía.

Periostitis tibial. Inflamación del periostio de la tibia, que es una membrana muy resistente y gruesa que la envuelve. Esta lesión provoca dolor en la parte interna de la pierna y puede aparecer al cambiar a un entrenamiento más intenso. Para prevenirla se debe entrenar de forma gradual, evitando las superficies duras. Mejora también con hielo y antiinflamatorios locales.

Síndrome de la cintilla ilio-tibial o rodilla del corredor. Es una de las lesiones más frecuentes en el corredor. La inflamación de esta estructura tendinosa que conecta la cadera con la rodilla provoca molestias en la parte externa de esta última. Para prevenirla se deben evitar las pendientes y acortar la zancada. También hay que valorar el uso de plantillas para corregir una malposición del pie durante la marcha.

Fractura por estrés de los metatarsianos. Se trata de la fractura de uno o más metatarsianos, generalmente los centrales, como consecuencia del impacto continuado en el running. Provoca un dolor intenso en la parte anterior del pie que obliga a detener la marcha. Deberá realizarse un reposo absoluto sin practicar deporte hasta su curación.

Condromalacia rotuliana. Reblandecimiento del cartílago que recubre la rótula. Ocurre por inestabilidad o malposición de la rótula en su articulación con el fémur. Hay que entrenar de una forma gradual y corregir posibles desviaciones de las piernas o la rótula.

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