Crítica de música

Lo que de verdad importa

19.10.2016 | 04:21
León Benavente, descargando toda su energía en el escenario de la Nova Jazz Cava.

La inconfundible intro de "Tipo D" dio el viernes el pistoletazo de salida a uno de los conciertos más esperados de la temporada. A los León Benavente les han bastado dos discos para situarse entre la crême de la crême de la escena alternativa de nuestro país, no sin antes haber encontrado en base a experiencia, gustos comunes y empatía personal las suficientes dosis de inspiración y contundencia como para elaborar un discurso propio, con letras punzantes y a menudo sarcásticas, muy en sintonía con las inquietudes de hoy en día.

En sus músicas se refleja el amplio bagaje y el nutrido conjunto de referencias que acumulan estos músicos que han construido León Benavente a partir de su roce en el seno de la banda de Nacho Vegas. Citan como influencias tanto a The Clash como a El Columpio Asesino, sin olvidar los inevitables ecos de la nueva ola madrileña, entre una lista inacabable de propuestas.

Sonido y contundencia
En directo, dejan patente su clara apuesta por el derroche de energía, sin olvidar los matices; el trabajo de Luis Rodríguez con la guitarra, en todo ese marasmo de contundencia, es de una deliciosa delicadeza. Lástima que un sonido algo inapropiado para una sala de las características de la Jazz Cava no permitiera disfrutar al cien por cien de su exhibición de poderío.

Dicen haber construido su "setlist" en un "in crescendo", aunque se asemejera más bien a una montaña rusa. De los apuntes más pop que en directo van unos pasos más allá cabalgando hacia el rock, a las piezas más definitivamente rockeras, los León Benavente se manejan como auténticos maestros a la hora de reproducir sus excelentes canciones.

Y nos llegan no sólo con esos ritmos personales y, a la vez, inteligibles, sino también con unas letras que dan mucho que pensar, y que vale la pena escuchar con detenimiento. En ellas les encontramos opinando sobre el momento actual o dirigiéndose a sus posibles oyentes... "Desde lo ancho de Castilla/ hasta el peñón del estrecho, se han ganado obligaciones,/ se han perdido los derechos", nos recuerdan en "Todos contra todos." De repente también se permiten hacer algo tan aparentemente complicado como "procastinar", concretamente en "La vida errando."

También nos seducen con la letra del que fuera uno de sus primeros hits, "Ánimo valiente", ofreciendo inequívocos guiños a los hijos del "baby boom": "Tú que sabes lo que fueron los ochenta,/ te mereces todo lo que te pase;/ eres de la resistencia,/ el cuchillo entre los dientes." Y en otro de sus grandes temas, "Ser brigada", nos cuentan algo tan contundente como: "Al cielo solían mirar como a la serie negra de Goya. '¿De qué nos sirve luchar si nunca haremos historia?'. Y vieron que incluso las flores tienen su parte decadente. '¡Que se pudra este ramo de rosas, pero no antes que usted, señor presidente!".

Pero si hay una letra en la que realmente se destapan es en "Habitación 615", donde nos advierten cosas como: "¿Y que queréis saber sobre las canciones?/ Si están bien hechas, no hacen falta explicaciones./ ¿Y a quién le importa nuestra opinión/ sobre el amor, la política o la secesión?".

Pero pese a esta declaración, lo que se demostró el viernes es que los León Benavente sí importan, y mucho, y además esperamos que sigan importando durante mucho tiempo.

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