Lucrándose a costa del muerto

09.09.2016 | 04:20

Un tal William Eschirisch compró los restos del Porsche de Dean por mil dólares y los revendió por 2.500. El nuevo dueño cobraba 35 centavos por sentarse al volante y tocar las manchas de sangre. Pasaron (y pagaron) ochocientas mil personas antes de que las autoridades le cerraran el negocio. Otros que quisieron lucrarse a costa de James Dean eran los que vendían frascos con "su" sudor. Les obligaron a retirarlos del mercado. Por otra parte, la ropa que lució en sus películas fue robada y vendida.

Cementerio profanado La lápida de su tumba ha sido robada y recuperada varias veces. Del cementerio de Fairmount también desapareció un busto suyo en 1956 y la policía ha tenido que echar a parejas que hacían el amor sobre su tumba, a grupos de espiritistas que se reunían en el camposanto para invocarle y a turistas empeñados en pasar la noche allí.

Concursos En Fairmount se celebran concursos de dobles de James Dean, así como carreras ciclistas y otras actividades que llevan su nombre en la convocatoria. Reúnen a miles de personas todos los años.

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