Trescientos jóvenes con el Santo Padre

06.08.2016 | 04:21
La expedición de los peregrinos terrassenses durante su paso por la ciudad de Venecia, en el viaje de vuelta de la Jornada Mundial de la Juventud.
La expedición de los peregrinos terrassenses durante su paso por la ciudad de Venecia, en el viaje de vuelta de la Jornada Mundial de la Juventud.

Acabó el viaje, empieza el reparto de los frutos. Trescientos jóvenes de Terrassa han participado en la Jornada Mundial de la Juventud, que ha tenido lugar en Polonia, en Cracovia. Han vivido con intensidad ese evento espiritual, han participado en catequesis, han compartido tiempo y espacio con jóvenes de todo el mundo y han recibido del Papa Francisco exhortaciones a dejarse transformar por Jesús, a no tener miedo del mal, a huir de la comodidad de las poltronas, a dejar huella en el camino de la vida.

La peregrinación empezó el 21 de julio y finalizó el 3 de agosto, el miércoles, con la llegada de los peregrinos, convertidos en "apóstoles para hacer presente la misericordia de Cristo en sus ambientes", en palabras del Obispado egarense. El obispo Josep Àngel Saiz Meneses, presidió el peregrinaje diocesano, acompañado por el obispo auxiliar, Salvador Cristau, nueve sacerdotes, dos diáconos y tres religiosas.

Antes de llegar a Polonia, la expedición pasó por Milán (Italia), Salzburgo (Austria) y Ostrava (República Checa). Celebró Eucaristías en cada sitio y el 24 y el 25 de agosto pernoctó en el santuario polaco de Czestochowa y visitó la localidad natal de San Juan Pablo II, Wadowice, y el campo de concentración nazi de Auschwitz.

La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) se celebró entre el 27 y el 31 de julio. Los peregrinos terrassenses se hospedaron con familias polacas en Bochnia, a pocos kilómetros de Cracovia. El Santo Padre presidió buena parte de los actos en los que participaron los jóvenes de la diócesis egarense: el Via Crucis, la Vigilia de Oración y la Misa de Envío, que cerró la jornada en el Campo de la Misericordia y contó con la participación de unos dos millones de personas.

Como Zaqueo
El Papa Francisco les exhortó a encontrarse con Cristo como se encontró Zaqueo, recaudador de impuestos, rico y explotador, que era de baja estatura y que trepó a una higuera para poder ver a Jesús cuando entró en Jericó. Jesús se dirigió a él y le pidió que bajase del árbol, pues iba a hospedarse en su casa. La gente murmuró, pues el Hijo del Hombre había decidido alojarse en casa de un malhechor. Después del almuerzo Zaqueo aseguró a Jesús que daría a los pobres la mitad de su patrimonio y si había robado algo, devolvería cuatro veces la cantidad defraudada. Desde hoy, tú y tu familia sois salvos, dijo el Mesías, pués Él había venido a buscar y salvar a los que vivían alejados de Dios. Saiz Meneses despidió (envió) a los jóvenes para que fuesen testimonios de lo que habían recibido, "para dar un fruto abundante" de la peregrinación.

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