Menos problemas de garganta en verano

02.08.2016 | 04:20
El cambio de temperatura entre un lugar refrigerado y el calor de la calle puede causar molestias.
El cambio de temperatura entre un lugar refrigerado y el calor de la calle puede causar molestias.

El uso del aire acondicionado incrementa los problemas de garganta en verano, según advierte la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Y es que las variaciones bruscas de temperatura, debido al contraste que a menudo se produce entre los recintos cerrados donde hay aire frío y el calor de la calle, propician la aparición de faringitis y laringitis, así como alteraciones en la voz. En este sentido, los otorrinolaringólogos recomiendan evitar el uso prolongado de esta clase de aparatos, humedecer el ambiente con humidificadores, además de proteger la garganta.

En verano "son comunes las consultas por faringitis y laringitis debido al uso excesivo del aire acondicionado", indica el doctor Carlos Ramírez, miembro de la junta directiva de la SEORL. El aire frío expulsado por estas máquinas provoca "una serie de alteraciones en los sistemas de defensa naturales que tenemos en la nariz y la garganta; los cilios pierden movilidad y, por tanto, la circulación normal de la mucosa se vuelve más lenta o incluso cesa, lo que puede dar lugar también a la aparición de sinusitis y otitis", apunta. Por otro lado, añade, "se genera un ambiente seco que también aumenta el daño hacia tales mecanismos de defensa".

La faringitis, que propicia un 36 por ciento del consumo de antibióticos en España -según los datos de la SEORL-, resulta una de las causas más frecuentes de consulta médica, incluso en verano.

Razones
"En esta época coexisten diferentes factores que pueden desencadenar una inflamación del tejido faríngeo, como son los cambios de temperatura y el ambiente seco a consecuencia del aire acondicionado, así como la baja humedad", afirma el doctor Ramírez. Entre otros aspectos, la polución también puede influir en que aparezca faringitis.

Los principales síntomas que una persona siente cuando se enfrenta a este problema de salud son la sequedad y las molestias faríngeas. A veces, estas dos alteraciones llegan acompañadas por una sensación como de quemazón, al tiempo que surge carraspeo y exudado que desencadena una tos pertinaz. Esa tos puede convertirse en muy molesta cuando parece que no vaya a acabar nunca.

"Si son casos más graves puede aparecer fiebre, escalofríos o cefaleas. Y si hay persistencia de los síntomas será preciso visitar al especialista para que indique el tratamiento más adecuado a seguir", señala el médico. Como la mayor parte de los casos suelen ser virales, "el doctor prescribirá reposo relativo con antiinflamatorios. Si hay sospecha de origen bacteriano recetará, además, antiobióticos", destaca.

En el caso de la laringitis, que es una inflamación de la mucosa laríngea, "suele producirse principalmente por la existencia de cambios bruscos de temperatura, así como por factores como el tabaquismo, la contaminación o por vapores irritantes, entre otros", subraya el especialista.

Los síntomas principales son la disfonía y la odinofagia. "La más habitual es la laringitis aguda", indica el doctor. El tratamiento consiste en la administración de antiinflamatorios y antibióticos, si hay una causa bacteriana.

Ideas
Las medidas recomendadas por los otorrinolaringólogos para prevenir la aparición de problemas de garganta durante el verano pasan por "evitar el uso prolongado del aire acondicionado y los cambios bruscos de temperatura", explica el doctor Ramírez.

Por otra parte, será preciso llevar a cabo una hidratación que sea adecuada y constante. ¿Por qué motivo? La razón hay que buscarla, según indica el experto, en que de esta manera "haremos frente a la sequedad del ambiente"

Por otro lado, el especialista concluye que también es importante llevar una dieta que sea equilibrada, puesto que de esta manera el organismo se encontrará fuerte, en un buen estado, y sanará antes. Otro consejo es seguir ciertas medidas higiénicas, como el lavado de manos habitual.

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