La UPC, premio a la mejor foto captada por una aeronave

23.06.2016 | 13:26
El trabajo de los estudiantes ha dado como resultado imágenes sobre la estratosfera de gran belleza y que son muy espectaculares.
El trabajo de los estudiantes ha dado como resultado imágenes sobre la estratosfera de gran belleza y que son muy espectaculares.

Un grupo de estudiantes de la Escola Superior d'Enginyeria Industrial, Aeroespacial i Audiovisual (Eseiaat) del campus de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) en Terrassa ha ganado el premio a la mejor fotografía en el concurso Global Space Ballon Challenge por delante de 405 equipos de todo el mundo.
El valor añadido que tiene este galardón es que la imagen galardonada, un vista del cielo desde un pueblo de Guadalajara, así como otras presentadas al certamen han sido captadas a través de un globo de látex que se elevó con helio a una altitud de 32 mil metros, veinte mil más sobre la que alcanzan los aviones en vuelos convencionales.

Marc Cortés, miembro del equipo y estudiante de último curso de Ingeniería en Tecnología de Vehículos Aeroespaciales, se mostró ayer gratamente sorprendido por el premio. "Es la primera vez que nos presentábamos a este concurso internacional. Nos hemos empleado a fondo. Es un proyecto aeroespacial con todas las letras. Y, sinceramente, no esperábamos ser los primeros. Y es que ganar es muy difícil porque se presentan equipos de todas las universidades del mundo, entre éstas las mejores de Estados Unidos como Harvard, con quien nos pidieron colaboración para un proyecto independiente. Es un orgullo para nosotros y también para la UPC".

El reconocimiento a estos estudiantes, que cursan grados y master en ingeniería industrial y aeroespacial en Terrassa, no es fruto de una casualidad. Muchos de ellos, que ahora están en los últimos cursos, comenzaron hace cinco años a explorar el diseño y construcción de una aeronave que, a la vez, tuviera funciones de cámara fotográfica para viajar por el cielo.

Prestaciones
Tras prototipos y ensayos, el proyecto final es el de un globo fabricado con látex que tiene 1,5 metros de diámetro, asciende con helio y lleva suspendido un módulo de treinta centímetros cúbicos, sujetado con cuerdas de hilo de carbono.

Este cubo está equipado con cámaras para hacer fotos y vídeos y con tecnología avanzada, desarrollada también en la universidad para realizar experimentos en condiciones severas de presión y temperatura. El mismo módulo ha sido construido con materiales resistentes creados también por investigadores de la UPC. El módulo cuenta con tres sistemas de telecomunicaciones, diseñados por los mismos estudiantes para poder recuperar el módulo un a vez explota el globo de látex y para garantizar, asimismo, que no se pierda la comunicación entre el aparato y el equipo de estudiantes, dos factores difíciles de conseguir en este tipo de lanzamientos.

Las cuatro cámaras que viajan dentro del módulo son las "ARR S 40 PRO", modelos que consumen menos energía que otras con mejores prestaciones. Los objetivos están programados por sus creadores para realizar una fotografía cada dos segundos, una cifra que se traduce en cuatro mil imágenes durante las dos horas que dura cada vuelo. Destacar también que estas cámaras captan imágenes de 8 megapixeles y registran vídeos a 1080p/380fps.

En la configuración de esta aeronave fotográfica de tan altas prestaciones se han ido presentado diversos retos a superar. Marc Cortés ejemplariza uno de ellos era cómo lograr la mejor comunicación entre el globo y el equipo de vuelo en tierra. "Uno de los problemas era diseñar y aplicar una tecnología que nos permitiera seguir la aeronave. Habitualmente se hace por radio pero cuando se interponen montañas se pierde la señal en el radar. Indagamos sobre otros recursos e incorporamos tres tecnologías independientes: la radio, la red de satélites Iridium, que proporciona cobertura mundial, y la mensajería de texto por teléfono móvil".

Otro de los retos era obtener la máxima protección para el equipo electrónico. Al respecto cuenta Marc que "nos enfrentamos a temperaturas muy severas, que podían llegar a ser inferiores a 50 grados y a más de 30 mil metros de altitud, por que necesitábamos materiales aislantes muy resistentes y a la vez muy ligeros. Y, en este sentido, hemos contado con las aportaciones del departamento de máquina y motores térmicos que han sido muy valiosas". El estudiante también subraya que todos los materiales son autóctonos.

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