Una Coca-Cola de 3.500 euros

08.06.2016 | 04:21
Una Coca-Cola de 3.500 euros
Un visitante se interesa por una de las botellas que ofrece uno de los expositores de la feria.
Un visitante se interesa por una de las botellas que ofrece uno de los expositores de la feria.

Dos gigantescas botellas de Coca-Cola junto a la entrada del hotel Don Cándido anunciaban, el domingo, que en el interior tenía lugar la "43ª Fira Internacional de Col·leccionistes de Coca-Cola". Entrar en su sala Vallparadís significaba adentrarse en una cueva de tesoros "cocacoleros". En una sucesión de mesas, se apretaban botellas y latas de todas las épocas y países, pins, chapas, anuncios, discos, calendarios, juguetes y una gran variedad de material promocional y de merchandising de la bebida. Lo ofrecían, en venta o intercambio, 45 coleccionistas expositores, 34 de ellos extranjeros. El Coca-Cola Collectors Club Spain, que organizaba el evento, asiste periódicamente a encuentros en otros países, y de ahí que haya consolidado una red internacional. Hace un mes estuvo en Hong-Kong, y fruto del viaje fue la presencia en Terrassa de siete coleccionistas chinos.

"Llevo coleccionando desde el año 2004. Comencé porque me gusta la 'Coca-Cola culture', es algo divino, con toda esa variedad de botellas", nos contó Marven, de 36 años, residente en Pekín, ante su mesa. Tiene mil botellas y unas cinco mil latas. "Hoy he vendido poco; sobre todo he intercambiado."

Si "da más chispa" es de los 80
"Si además de 'una Coca-Cola y una sonrisa' pone 'da más chispa' debe ser de la década de 1980", le decía un visitante a un expositor, de una carpeta con cuartillas que vendía a treinta euros, y que acabó comprando. También adquirió una botella conmemorativa, por siete euros, y una máquina de palomitas, con el logo de la bebida en su interior, por veinticinco. "El coleccionismo de Coca-Cola es infinito. Si te interesaras por todo, deberías tener una nave inmensa y ser rico. Yo colecciono cosas españolas, sobre todo, y norteamericanas", nos comentó este visitante, Jaime Ayala, barcelonés. Lleva unos treinta años haciéndolo. Sus piezas favoritas: una placa publicitaria y la primera botella española, ambas de 1928.

El dinero no es un obstáculo para iniciarse. En la feria encontramos latas a cincuenta céntimos, y preciosos calendarios de bolsillo de la década de 1950 a dos euros. ¿La pieza más cara? Posiblemente una "space can", la lata fabricada para ir al espacio en el transbordador Challenger, de la que se hizo una pequeña producción, para directivos. El valenciano Jorge Gresa, del establecimiento Retroriginal, la tenía, fuera de la vista, por 3.500 euros. como también, por 2.500, un ejemplar de 1894 de la Hutchinson, la primera botella con que Coca-Cola, a partir de 1886, envasó la bebida (en los años iniciales se servía en unos dispensarios de cerámica).

"Tenemos otras piezas buenas: los primeros packs de cartón; los primeros carteles y letreros españoles; sifones; placas esmaltadas cubanas (Cuba fue el segundo país con Coca-Cola, después de Panamá); un camión de juguete español marca Ebro de los cincuenta..."

Uno de los primeros socios del club, Gresa ya fue incluido por el tema, en la década de 1990, en el libro de "Record Guiness". Con Retroriginal, tienda de compraventa y alquiler de "objetos publicitarios de época para decoración y coleccionismo" puede decirse que ha hecho de éste su profesión. "A nivel europeo, somos la más completa. Aquí se vende, pero también se cambia mucho. Venimos más que nada para darnos a conocer." Su colección particular está centrada en los letreros metálicos esmaltados y carteles anteriores a la década de 1950 y las máquinas expendedoras.

No podía faltar en la feria Antoni Martínez, que en Castellar del Vallès inauguró en 2007 un museo privado con su colección, de unas 15 mil piezas (para el que Coca-Cola ha hecho dos botellas especiales, de 150 ejemplares). Martínez tiene una impresionante erudición, sobre la bebida y sobre su coleccionismo. "Lo más importante son las botellas conmemorativas, como esta de los cincuenta años de Coca-Cola en España." Y, oiga, en las piezas, ¿no puede darse la falsificación? "Imposible. Se ve por la calidad del vidrio, y todas las piezas tiene su fecha. Precisamente, cuando trabajaba en Coca-Cola, mi función consistía en vigilar todo esto".

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