Terrassa tendrá un nuevo juzgado de 1ª instancia en 2017

06.06.2016 | 04:21

Terrassa tendrá un nuevo juzgado de primera instancia en 2017. Así lo confirmó el pasado viernes el conseller de Justícia, Carles Mundó, que participó en la fiesta patronal de los abogados de Terrassa. Carles Mundó confirmó la noticia y recordó que el Estado sólo ha autorizado la creación de un total de 9 nuevos juzgados en toda Catalunya. La elección de Terrassa como sede de uno de esos nuevos juzgados se debe a que la Generalitat considera que el volumen de casos que se tramitan en los juzgados locales, especialmente en civil, justifica la decisión. El nuevo juzgado también tramitará casos de família.

Los abogados rinden homenaje a los hermanos Ventalló
Resuelto, como siempre, no quiso ayuda para bajar las escaleras del escenario después de su discurso. Incluso hizo aspavientos con los brazos. No quería ayuda porque no la necesitaba. Santiago Ventalló acababa de hablar en el estrado del Teatre Principal en representación de sí mismo y de su hermano, Narcís, Siso, después del homenaje que les tributó el Col·legi d'Advocats de Terrassa en su fiesta patronal.
Santi Ventalló y Narcís Ventalló fueron protagonistas de uno de los momentos más emotivos del acto solemne de la institución colegial. Ellos dos fueron los únicos letrados que recibieron la medalla de oro por sus cincuenta años de colegiación y se les notaba a gusto en los agasajos y el reconocimiento. Santiago recordó sus inicios y los de su hermano, vidas paralelas, en esto de la abogacía, camino que escogieron "por vocación y por antecedentes familiares". No en vano, su abuelo y su padre fueron abogados, y la saga tiene visos de perpetuarse; con hijos y con el familiar que les entregó el reconocimiento. Y es que Ignasi Puig, decano del colegio terrassense, es sobrino de los galardonados. No hubo apretón mero de manos, sino abrazo a sus tíos en medio del aplauso general. Antes de las medallas, anuncios televisovos de la época, de 1966, habían calentado el ambiente con la temperatura de la nostalgia.

Anuncios de ginebra, de una máquina de hacer fotos que costaba 999 pesetas, hasta de gallinas ponedoras sin igual. Santiago Ventalló leyó al auditorio la nota que le envió el colegio de abogados en 1966 para informarle de la ceremonia en la que se le había de imponer la toga. Qué cambio. Se ofreció un vino español y se adelantó que se procedería a la "excursión de primavera para colegiados". Ahora, resaltó Ventalló, "no hay ni vino español ni excursión de primavera".

Cincuenta años después, los nuevos togados son otros. Ayer, siete, jóvenes recién aterrizados en la abogacía, con ilusiones flamantes, bregados ya antes de tiempo por su llegada a la profesión en un momento de cascada de cambios legislativos, de aumento de requisitos y exigencias. Lo que parecía un obstáculo, empero, debe ser aprovechado como "conocimiento adquirido", como oportunidad, según destacó Gemma León, la letrada que habló en nombre de los advenedizos. El que se dirigió al auditorio en nombre de los veinticinco abogados con otros tantos años de ejercicio a sus espaldas, Miquel Fàbregas, recomendó a los nuevos "una buena formación y ganas de hacerlo bien", sin caer "en victimismos ni falsas complacencias".

Distinción a Sàmper
El acto en el Teatre Principal tuvo otro momento especial. Fue la entrega, por parte del Ministerio de Justicia, de la Orden de San Raimundo de Peñafort a Miquel Sàmper, exdecano de Terrassa y actual concejal de CiU, en reconocimiento a su labor en la abogacía. Sàmper calificó de "injusta" la alta distinción, si se debía, como seguramente se debía, a la creación de la oficina de intermediación hipotecaria, un órgano para impulsar el entendimiento entre hipotecados y entidades bancarias. Sàmper recalcó que su mérito fue figurar en la presencia del colegio en aquel momento y subrayó que aquella iniciativa se llevó a cabo gracias al entusiasmo de muchos: del exalcalde Pere Navarro, de la junta de gobierno del colegio o de las trabajadores de la misma institución.

La entidad colegial entregó a ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, una ayuda social. A esa vertiente de cooperación se refirió precisamente el alcalde, Jordi Ballart, para valorar "la capital aportación de los abogados" a la sociedad. Carles Mundó, conseller de Justícia, defendió el papel de los colegios profesionales y principió su discurso expresando su apoyo a los mossos en referencia a los altercados del barrio de Gràcia.

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