Otro robo en la tienda Orange de Francesc Macià

01.06.2016 | 04:21
Unos operarios, ayer a media mañana sustituyendo la luna destrozada por otra.
Unos operarios, ayer a media mañana sustituyendo la luna destrozada por otra.

Otra vez los vidrios hechos trizas en el suelo, otra vez el boquete en el cristal del escaparate, otra vez decenas de personas boquiabiertas pasando por la puerta de la tienda diciendo aquello de "otra vez". Otra vez entraron a robar ayer en el establecimiento Orange, de telefonía móvil, ubicado en la Rambla de Francesc Macià, en el barrio de Sant Pere Nord.

Unos ladrones irrumpieron en la tienda a eso de las 2.45 de la madrugada. Lo hicieron a golpes de maza, uno, otro, hasta que quebrantaron el vidrio del aparador para abrirse un hueco por el que entrar en el local.

La alarma se disparó, como siempre, pero los delincuentes actuaron con la celeridad inherente a su pericia delictiva. Una vez dentro del comercio, forzaron la puerta del almacén, sabedores de que los aparatos tecnológicos exhibidos en los estantes de la tienda acostumbran ser copias. Y el almacén lo desvalijaron. Se lo llevaron prácticamente todo. Miles de euros en un botín que los responsables del establecimiento aún no habían podido concretar ayer, a falta de realizar un inventario.

Unos vecinos oyeron el estrépito. Dotaciones policiales acudieron a la Rambla de Francesc Macià, a la altura del número 16. La luna estaba destrozada, de nuevo.

La racha
Los asaltantes habían huido en un coche, se presume que en dirección a la avenida del Vallès y luego, hacia la autopista. Unos testigos facilitaron datos del vehículo a la policía. La racha de la tienda como objeto de robos con fuerza lleva camino de convertirse en récord. En una noche de octubre pasado, unos ladrones asaltaron el local empotrando un coche contra la fachada; una vez habían escapado, otros, que en principio no tenían nada que ver con los primeros, aprovecharon el boquete abierto para entrar en el comercio y llevarse algunos móviles que los primeros asaltantes se habían dejado.

Diecisiete días después, la misma tienda de telefonía sufrió otro robo; en esa ocasión los malhechores violentaron la cerradura. El viernes 4 de diciembre, unos cacos destrozaron la luna a golpes de maza. Como ayer.

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