Salud

El tabaco causa afecciones oculares

31.05.2016 | 04:20
El humo del tabaco puede perjudicar a la salud ocular.
El humo del tabaco puede perjudicar a la salud ocular.

Fumar también es perjudicial para la salud ocular tal y como ponen de relieve especialistas en oftalmología coincidiendo hoy con el Día Mundial sin Tabaco. También es el causante de numerosas afecciones oculares como las cataratas, el glaucoma, la degeneración macular, la retinopatía diabética así como uveítis, problemas del nervio óptico, sequedad ocular o, incluso, problemas en los ojos del bebé si se está embarazada.

Los fumadores tienen el doble de posibilidades de padecer degeneración macular que una persona que no fuma. Además tienen entre dos y tres veces más probabilidad de sufrir cataratas, según se desprende de un informe realizado por el U.S. Department of Health and Human Services. Unos efectos perjudiciales que son prácticamente desconocidos para la mayoría de la población y que alertan los especialistas de la Clínica Baviera.

"La catarata es un 40% más frecuente entre los fumadores debido a la acción directa que ejercen las sustancias tóxicas del humo en los ojos y también porque el pulmón libera elementos químicos que llegan al globo ocular a través de la sangre", ha manifestado el doctor Fernando Llovet, director médico de la Clínica Baviera.

Riesgo de ceguera
Además, el consumo alto de tabaco, más de 40 cigarrillos al día, conlleva un riesgo hasta tres veces mayor de padecer ceguera debido a la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).

Respecto a los fumadores que también sufren de diabetes corren el riesgo de desarrollar retinopatía diabética, una afección producida por los daños en los vasos sanguíneos de la retina y que causa visión borrosa o distorsionada y que puede terminar en ceguera.

Por su parte, el tabaquismo puede afectar también a la úvea, la capa intermedia de la pared ocular, que se hincha y se pone rojiza, provocando enrojecimiento ocular, dolor y problemas de visión.

Además, fumar en exceso también afecta a la sequedad del ojo y provoca daños en el nervio óptico, lo que también puede desencadenar ceguera.

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