Salud

Hidratación y dieta, garantías de salud

24.05.2016 | 04:21
Determinados alimentos, como las verduras, también son una importante fuente de agua.
Determinados alimentos, como las verduras, también son una importante fuente de agua.

El agua es un pilar esencial en la estructura de nuestra alimentación diaria, y el próximo sábado, Día Nacional de la Nutrición que este año comparte el lema "Hidratación también es salud", merece reflexionar sobre su estrecha relación con la nutrición como fuente y garantía de bienestar. El doctor Carlos Fernández, director médico del Grupo NC Salud, analiza en este artículo la estrecha relación que existe entre hidratación y dieta mediterránea. Su equilibrio es garantía de salud y bienestar.

Como indica el especialista, por todos es sabido que de forma general "debemos beber al menos 2 litros de líquido diarios", ya que la cantidad de agua que elimina nuestro organismo cada 24 horas debe ser restituida.

En nuestra rutina alimentaria diaria, no es recomendable esperar a tener sed, pues esa sensación denotará un déficit de agua interno que podría afectar al funcionamiento normal de nuestro organismo.

Con la pérdida del 1% del agua corporal total, ya aparece la sensación de sed, y está clínicamente demostrado que una disminución del 2% reduce el rendimiento y la función mental, además de aumentar el ritmo cardiaco y aparecer dificultades en el mantenimiento de la presión arterial. Un 4% de pérdida es ya un claro factor de riesgo, y la falta del 10-15% del agua corporal total puede poner en peligro nuestra vida.

Alimentos que hidratan
Como explica el especialista en nutrición es importante tener en cuenta que la hidratación no sólo la encontramos en el agua, sino en un amplio abanico de alimentos de nuestra dieta mediterránea con un alto contenido en la misma. Caldos, sopas, verduras, frutas, zumos naturales, batidos, leche, bebidas vegetales,… son aliados para un correcto equilibrio hídrico y contribuyen a alcanzar la cantidad diaria recomendada, enumera.

Si bien se recomienda que la ingesta de líquidos se reparta de forma equitativa a lo largo de todo el día, hay tres situaciones concretas en las que hay que prestar una atención especial a la hidratación.

Es importante beber la cantidad de agua adecuada cuando hacemos un esfuerzo mental, tal como estudiar o trabajar. El cerebro recibe un 20% del total del flujo sanguíneo, y si nuestro cuerpo está deshidratado, el volumen de sangre, incluida la que alcanza el cerebro, se verá reducida. Además, existen evidencias científicas que corroboran que proporcionar a nuestro organismo la cantidad adecuada de líquidos reducirá la gravedad del dolor de cabeza, del cansancio y de la pérdida de concentración.

La deshidratación que se produce durante la realización de ejercicio físico debe prevenirse ingiriendo la suficiente cantidad de bebidas, antes, durante y después del esfuerzo, indica este experto.

El rendimiento físico tiende a disminuir cuando la falta de líquidos supera un 1-3% del peso corporal, por ello, es conveniente realizar el ejercicio a primera hora de la mañana o última de la tarde para evitar un aumento excesivo de la temperatura corporal causado por una reducción de la sudoración y del flujo sanguíneo, inducido por la deshidratación.

En tercer lugar, cuando conducimos, al encontrarnos en un espacio cerrado donde suele elevarse la temperatura, podemos experimentar un exceso de sudoración que implicará grandes pérdidas de agua y sales minerales, incluso con aire acondicionado si se trata de trayectos largos. Así, las bebidas sin alcohol durante el viaje nos ayudarán a reducir la fatiga en carretera.

Falsos mitos
El doctor Carlos Fernández recuerda que debemos tomar líquidos no solo fuera de las comidas, sino también durante las mismas, pues no hay evidencias científicas fiables que sostengan que beber mientras se come hace engordar. De hecho, encontramos en el agua a un gran aliado para evitar el aumento de peso, ya que durante la ingesta de alimentos impide que nos excedamos en calorías, contribuyendo en la ocupación del estómago.

Lejos del falso mito que apunta a que beber mucha agua causa retención de líquidos, lo cierto es que nos ayuda en la eliminación de toxinas. Por el contrario, una carencia en la hidratación ocasionará que el cuerpo almacene más agua si cabe, pues ante la ausencia de la cantidad suficiente, comenzará a acumularla. Hidratación y nutrición deben ir dadas de la mano en el camino hacia el bienestar.

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