Fira Modernista

La lluvia no pudo con las ganas de volver al pasado

12.05.2016 | 04:23
Vestidos de època bajo la lluvia y los paraguas.
Vestidos de època bajo la lluvia y los paraguas.

A cierta melancolía por el tiempo perdido y quizá más tranquilo que siempre humea en la Fira Modernista se añadió este año la que trajo la lluvia y la añoranza de lo que hubiera sido esta edición con la metereología a su favor. Pero aunque enojosa tampoco fue totalmente adversa. La Fira Modernista se desarrolló con relativa normalidad y con muchas ganas de vivirla por parte de los terrassenses.

Llovía ya la mañana del sábado, pero casi todas las paradas y puestos se mantuvieron, y no era poco el público que paseaba por los espacios de la feria bajo el paraguas. También se veían abundantes personas vestidas de modernista, algunas con paraguas. Se anuló la cercavila del Circ Raluy, la recreación de un aula y un patio de la época en la Escola Vedruna, la carpa "steampunk" de la librería Landròmina en Vapor Ventalló). Otros pocos actos se trasladaron a cubierto (la "ballada" de pequeño formato del Esbart Egarenc de la Plaça Vella a la del Vapor Ventalló, "Tens un talent especial per la música?" del patio de la Casa Alegre al CEM).

La gran tarde del sábado
Hacia el mediodía dejó de llover, el cielo fue esclareciéndose a medida que avanzaba la tarde, y la Fira Modernista recobró su normalidad y el ambiente multitudinario y bullicioso de siempre, con mucha gente (y bastantes indumentarias modernistas) en las calles. Mucha animación hubo, en la Plaça Vella, con las actuaciones a media tarde de la Banda de Terrassa, y la conjunta de Bastoners y los Gegantons Modernistes. Y era impresionante el flujo de personas que entraba y salía de los edificios modernistas que podían visitarse, especialmente la casas Alegre de Sagrera y Baltasar Gorina, convertida ésta en un pequeño museo de la medicina antigua, y la exposición de Arxiu Tobella.

El único espacio poco concurrido era el Passeig Comte d'Ègara. "La gente no pasa del final de la calle de la Font Vella. Quizá porque al encontrarse con la calzada con coches, cree que la Fira Modernista ya se ha acabado, o porque ve atracciones más grandes", comentaba Josep Sellarés, cap de colla dels Federins (Trabucaires de Terrassa) que habia instalado un campamento en el lugar. Una lástima, porque en el Passeig podían encontrarse atracciones tan auténticamente de época como el tiovivo musical de tracción animal, el pequeño museo "La Llanterna Màgica" (con funciones de quince minutos al precio de 1 euro) o el cuentacuentos "El venedor d'històries".

La lluvia fue más inclemente el domingo, y obligó a anular el Ball de Gitanes, los juegos de la calle de la Font Vella, el baile de los gegantons modernistas, el concierto de piano en la Casa Alegre, la "ballada" en el Parc de Sant Jordi, el "Examen de dansa" de Espai i Dansa Mireia Ferrer en el patio del mNACTEC, la cercavila de coros obreros. La desfilada de moda modernista que debía realizarse en la Plaça Vella se trasladó al atrio del Ayuntamiento, como también la actuación de La colla No k-lia del Sitges Modernista. El local de la colla castellera Minyons acogió la sesión de Treure Ball con el grupo Folkserola. Y bajo la lluvia se desarrollaron la manifestación obrera, la recreación del asalto a Terrassa por una cuadrilla carlista de 1872 y el desfile de coches y motos de época (por la tarde en exhibición ante el Museu de la Ciència), y, por la tarde, las funciones de "Una tarda al Casino".

La lluvia hizo un paréntesis a las siete y media, lo que sacó a gente de sus casas, para encontrarse con la comitiva fúnebre del "encargado de la fábrica textil más grande de Terrassa" (un número itinerante de humor negro) y otras atracciones.

"Hace muchos años que venimos y, en esta ocasión, con la lluvia, hemos vendido la mitad de lo que es habitual", comentó a este diario el gerundense Robert Borrisser, que vendía turrones de Agramunt en la Rambla, el domingo a última hora de la tarde. "Ayer por la tarde vino bastante gente, hoy muy poca."Opinión compartida por Gabriel Serra, que cada año viene de Sant Hilari Sacalm para vender sus hierbas medicinales en la plaza Freixa i Argemí. Pero no solo se quejaba de la climatología. "Están haciendo muy grande la feria, y ya tiene más oferta que demanda. Este año, en la Rambla d'Ègara, hay mucho más espacio de puestos de alimentación y artesanía."

En la clausura en el Vapor Aymerich, "Antoni Clavé" despidió la Fira Modernista anunciando que la próxima estará dedicada al escritor y pintor Santiago Rusiñol, que en 1907 visitó la ciudad, que le inspiró la obra "Els savis de Vilatrista".

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