La Fira Modernista finaliza pasada por agua, pero resistiendo

09.05.2016 | 08:29
Anselm Clavé cierra la Fira Modernista 2016
Anselm Clavé cierra la Fira Modernista 2016

Presente durante toda el fin de semana, la lluvia ha sido inclemente con la Fira Modernista, pero ha afectado su desarrollo menos de lo que podría suponerse. Los actos anulados el domingo no fueron realmente tantos (el Ball de Gitanes, los juegos ambulantes de la calle de la Font Vella, el baile de los gegantons modernistas, el concierto de piano en la Casa Alegre, la "ballada" de piezas tradicionales en el Parc de Sant Jordi, el "Examen de dansa" de Espai i Dansa Mireia Ferrer en el patio del mNACTEC). Algunos pudieron ser trasladados a cubierto. En el atrio del Ayuntamiento encontraron cobijo la espectacular "Segona desfilada de moda modernista" (que debía realizarse en la Plaça Vella) y diversas actuaciones (La colla No k-lia del Sitges Modernista). El local de la colla castellera Minyons acogió la sesión de Treure Ball con el grupo Folkserola, programada en la Vella a media tarde. Y bajo la lluvia de la mañana, resistiéndola y mojándose sus partícipes, se desarrollaron la manifestación obrera, la recreación del asalto a Terrassa por una cuadrilla carlista el 22 de julio de 1872 (ninguna climatología amedrenta a la Colla dels Federins y sus trabucos) y el desfile de coches y motos de época, y, por la tarde, las funciones de "Una tarda al Casino". También siguieron abiertos todos los paradistas de los mercados, y las convocatorias en espacios cubiertos tuvieron una notable afluencia de público.
Entre las seis y las siete y media de la tarde, la lluvia hizo un paréntesis, lo que sacó gente de las casas, aunque el ambiente estaba lejos del que alcanza la Fira Modernista cuando el tiempo la acompaña. Una veintena de personas presenció el recital de pianola neoyorquina en el Raval, y una misma cantidad siguió a la banda de la Agrupació Musical San José en su recorrido. Los niños que rondaban por el centro no eran demasiados pero disfrutaron los que se encontraban con el paso del Bigolis Teatre, con su carro con una pianola. El paso de la comitiva fúnebre del "encargado de la fábrica textil más grande de Terrassa", con el cachondeo que se llevaban sus miembros ("!rip, rip, hurra!, gritaban), dio un toque de humor (negro, por supuesto) a la tarde. El regreso de la lluvia hizo sacar los paraguas, y fue vaciando las calles.

Accidente en el espectáculo "Examen de dansa"
Por otra parte, el intento de llevar a cabo el espectáculo "Examen de dansa", en el patio histórico del Museu de la Ciència i de la Tècnica de Catalunya, dio un pequeño susto al numeroso público que había reunido este espectáculo que, en su primera parte, simula una prueba de danza ante un tribunal y, en una segunda, la fiesta de fin de curso de una escuela. A las seis de la tarde, llevaba un rato sin llover apenas, el escenario había sido secado, y, pese a que volvían a caer gotas, se anunciaba al público que "todas las niñas están preparadas. Sabemos que es un día fatal, pero aguantará y lo disfrutaremos".
Comenzó el espectáculo. En el escenario, un hombre con bata obrera y boina modernistas, Àlex Quevedo, se paseaba leyendo un periódico. Pasa rauda una chica por el espacio entre el escenario y la primera fila, gritando "vinga, que arribem tard!", para desaparecer por la puerta de las antiguas oficinas del museo. Entonces, de repente, aún solo en el escenario, Àlex se desploma sobre su espalda. Queda tendido mirando al cielo. Diversas personas adultas disfrazadas de época acuden prestas a su lado. En un primer momento, el público duda si la caída forma parte del guión del espectáculo. Pero no. El hombre ha resbalado y se la ha dado de verdad. "Se ha hecho daño. Lo sentimos muchísimo, pero no podemos hacer el espectáculo, porque es un peligro. Nos sabe mal. Lo intentaremos en otra ocasión", dice alguien por el micrófono. Un gran aplauso. Dos miembros del equipo de seguridad del museo se acercan a Àlex, por si necesita una ambulancia. Pero no parecer ser nada grave. Se levanta. Nuevo aplauso del público. Camina hasta la primera fila para sentarse. Ni tiene sangre ni ha perdido el conocimiento en ningún momento. Solo ha sido un golpe que aún le duele.

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