Sant Jordi

La lluvia cercenó Sant Jordi tras una fantástica mañana de libros y rosas

26.04.2016 | 07:53
La lluvia cercenó Sant Jordi tras una fantástica mañana de libros y rosas
Una niña hojea un libro en la Plaça Vella, el sábado por la mañana.
Una niña hojea un libro en la Plaça Vella, el sábado por la mañana.

A las seis y cuarto de la tarde del sábado, el escritor terrassense Josep Lluís Badal caminaba cariacontecido calle de Sant Pere arriba, bajo la lluvia, empapándose, y acarreando una caja con libros, seguramente ejemplares de su última novela, "La fi del món". No era el fin de mundo, pero casi que sí el de la Diada de Sant Jordi, y una imagen muy elocuente de aquello en que, por el giro metereológico, acabó siendo la tarde de la jornada de este año. La cruz de una magnífica mañana de primavera, que unas pocas horas antes había llevado más ambiente que nunca, y muchísima gente que buscaba la rosa y el libro, al centro y también por toda la ciudad. A las doce del mediodía, en la Plaça Vella y el Raval, se hacía realmente muy dificil dar un paso.

Dos tandas de lluvia y granizo
El dragón empezó a embestir a Sant Jordi a las 4.30 de la tarde, en forma de unos escasos diez minutos de lluvia que parecían solo una nube pasajera. Pero, una hora después, volvía a ponerse con más fuerza y el dios Thor haciéndose oír, incluso con granizo durante algunos minutos. De modo que la mayoría de puestos, que primero se habían limitado a proteger los libros con plásticos, comenzaron a plegar velas y emprender la retirada; de manera decidida cuando, pocos minutos después de las seis, comenzó a caer granizo. Desde el atrio del Ayuntamiento, el concejal de Cultura Jordi Flores, el equipo de Canal Terrassa, que tenía previsto emitir un programa especial desde el Raval, y algunos refugiados más, miraban con pesadumbre el aguacero y la marcha precipitada de los paradistas. Llegó el alcalde Jordi Ballart, con la americana mojada, y algunos concejales más.

Al poco, en el Raval de Montserrat no quedaba ni un puesto. mientras que en la Plaça Vella aún resistían bajo los plásticos y los toldos y mantenían la esperanza de que amainara, incluso había una o dos personas que preguntaban por libros bajo sus paraguas. Pero siguió lloviendo, largo y tendido, tanto como para provocar la desbandada general y definitiva de puestos, escritores que firmaban sus libros y público, una pequeña parte del cual acudió a las librerías.

Sobre una hora después, comenzó a dejar de llover, pero la Diada de Sant Jordi ya estaba aguada (en la Plaça Vella, solo el puesto de la librería Synusia seguía en activo.)

Los libreros coincidieron en señalar que durante la mañana se había vendido mucho, "más que el pasado año, tanto en la parada como en la librería", señaló Albert Casadellà, de Abacus. "No hemos parado. Hemos abierto a las ocho de la mañana y a esa hora ya había gente", dijo Ruben Delgado, de la Temerària. Por la tarde, incluso en los momentos de lluvia más intensa, las librerías recibían un flujo de compradores -El Cau Ple de Lletres tenía su habitual melé de clientes- pero muy alejado de la inmensa cantidad que es habitual por Sant Jordi, cuando el tiempo acompaña

Dos novelas terrassenses
Entre los títulos más vendidos durante el día, según los libreros consultados, figuran dos novelas de autores terrassenses: el último premio Sant Jordi, "La vida sense la Sara Amat" de Pep Puig, que en Abacus se agotó a media mañana, y, sorpresa, "La nena de la casa de la balma", de Marienka Bellostas. Los otros best-sellers de Sant Jordi en Terrassa coincidíeron con los que lo fueron a nivel general en Catalunya: "Tot això ho faig perquè tinc molta por", de Empar Moliner; "La filla del capità groc" de Víctor Amela; "L'assassí que va somiar amb un lloc al cel" de Jonas Jonasson; "La noia del tren" de Paula Hawkins, y "La màgia de l'ordre" de Marie Kondo.

También tuvieron buenas ventas "Confessions d'un culer defectuós", de Sergi Pàmies), "Res no és perfecte a Hawai", de Màrius Serra. "Educar millor" de Carles Capdevila, "Sucs verds", de Carla Zaplana, "Ser feliz en Alaska", de R. Santandreu".

También hay otros libros de autores terrassenses que tuvieron buena venta. "Un home que se'n va", de Vicenç Villatoro, mantuvo su tirón, así como "La Guerra de Succesió a Terrassa 1700-1725", de Marc Ferrer Murillo, y "Francesc Busquets i Mitjans, coronel d'infantaria i exiliat austriacista", de Jacint Berenguer, destinados a convertirse en clásicos de la historiografía local. También, "L' arbre de foc" de Agustí Bartra, "Pantòcrator" de Enric Soler i Raspall, "El noi del bus" de Aina Li o "Ni aquesta tarda, ni cap altra" de Andreu Grau.

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