Salud

Cólicos nefríticos, un dolor insoportable

26.04.2016 | 04:21
El dolor es intenso, intermitente y aparece en la zona lumbar.
El dolor es intenso, intermitente y aparece en la zona lumbar.

Uno de los principales motivos de consulta a un médico urólogo es la litiasis renal. Esta enfermedad, que se caracteriza por la formación de cálculos en el riñón, en más del 70% de los casos se resuelve "por vía natural" con la expulsión de las piedras, de forma espontánea, a través de la orina.

Los cálculos renales son un problema urológico muy doloroso para el paciente, pero que puede resolverse satisfactoriamente si se trata a tiempo. El dolor que provocan los cólicos nefríticos (cuando el organismo está en proceso de expulsión del cálculo) es intenso, intermitente, súbito e insoportable. A veces, va acompañado de náuseas y vómitos. Son procesos dolorosos que se deben al paso de los cálculos o litiasis que se forman en los riñones por los uréteres.

La persona que los sufre tiene que acudir generalmente a las unidades de urgencia de los centros médicos. El diagnóstico a tiempo, cuando los cálculos son de pequeño tamaño, es fundamental para evitar la aparición de estos cólicos.

¿Qué es la litiasis?
Esta patología, muy frecuente en la población adulta, puede resolverse satisfactoriamente si se trata a tiempo, según fuentes de la Sociedad Española de Nefrología. Las litiasis son formaciones duras de calcio y sales que no se han eliminado con la orina. Su tamaño puede oscilar desde un grano de arena a cálculos de tres centímetros o más. La mayor parte de los casos se da en personas de entre 30 y 50 años. Las litiasis más pequeñas, conocidas como "arenilla", no suelen producir molestia alguna y se eliminan fácilmente con la orina.

Los cálculos renales, que al desplazarse causan dolor, son casi siempre de color marrón o amarillento y presentan una superficie irregular. La mayor parte están formados por fosfato de calcio y oxalato, aunque también hay cristales o piedras de ácido úrico o fosfato amónico magnésico.

Si se tienen en cuenta los grupos de edad, la litiasis es más frecuente en mujeres de más de 50 años, debido sobre todo a la redistribución del calcio en el periodo posmenopáusico, con la osteoporosis.

Las causas de formación de los cálculos pueden ser diversas. Una primera razón es de origen genético en familias con una historia familiar de esta enfermedad. La mayoría de las veces, la causa la presencia en exceso de calcio en la orina (hipercalciuria). Otros factores que favorecen su formación es la tendencia a beber poca agua así como una dieta desequilibrada, con una ingesta en exceso de sal (en patatas fritas, sopas envasadas y comidas preparadas o incluso en las bebidas isotónicas). También los refrescos azucarados tienen un papel clave en la litiasis.

¿Cómo se diagnostican?
El diagnóstico precoz es fundamental para evitar los cólicos nefríticos. A veces, las repetidas infecciones de orina, el sangrado al orinar y otras molestias del sistema urinario advierten de la presencia de litiasis.

Aunque no es frecuente, los cólicos nefríticos pueden ir acompañados de infección, lo que da lugar a un cuadro de extrema gravedad que se llama sepsis. El abdomen y la zona lumbar son los lugares donde se genera el dolor, pero puede extenderse a los glúteos, ingle y aparato genital y urinario.

Las analíticas de sangre y orina son el método más habitual para detectar la posible presencia de cálculos en el riñón. Las ecografías urológicas y las radiografías también pueden indicar su presencia siempre que los cálculos tengan un diámetro no inferior a dos milímetros y estén formados por calcio, que se refleja en la imagen. Los cálculos de ácido úrico y cistina son transparentes.

Otro método de diagnóstico es la urografía intravenosa, que consiste en inyectar una sustancia de contraste o medicamento en la sangre, que se elimina con la orina, y que permite ver el cálculo en las radiografías.

¿Qué tratamiento es aconsejable?
Generalmente, cuando se desencadena el dolor de un cólico las medidas inmediatas para atajarlo son los analgésicos fuertes y los antiinflamatorios. Cuando no es posible eliminar los cálculos a través de la orina, se recurre a otros medios dependiendo de las características de las piedras y el estado del paciente.

Las ondas de choque o litotricia consiguen a veces romper las piedras en pequeños fragmentos fáciles de eliminar. Cuando las ondas de choque no son suficientes, se recurre a la ureteroscopia, que consiste en introducir un tubo muy fino a través de la uretra hasta llegar al cálculo renal, que se extrae o fragmenta mediante ondas de choque.

También se puede acceder al cálculo directamente a través del riñón con un instrumento óptico algo más grueso que el utilizado en la uteroscopia y que se introduce mediante una incisión en el abdomen. En ocasiones se introduce un tubo muy fino o catéter en el uréter. El catéter disminuye el dolor y el riesgo de infección y puede permanecer en el paciente durante varios meses hasta que se soluciona el problema.

La cirugía llamada abierta o litotomía se utiliza sólo cuando los métodos anteriores no son aplicables y es necesaria una intervención urgente.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook