El mundo en 130 mil bolsas de azúcar

20.04.2016 | 04:21
El mundo en 130 mil bolsas de azúcar
El mundo en 130 mil bolsas de azúcar

H ace un tiempo, las bolsas de azúcar que acompañan las consumiciones en el el bar del Mercat de la Independència cambiaron su color rojo por el negro. Esta nimiedad debió pasar inadvertida a los clientes y trabajadores del establecimiento. Pero para Miquel Paraira y otros coleccionistas terrassenses de bolsas de azúcar no dejó de ser un pequeño acontecimiento: una pieza más que añadir a su colección. Hay otros mundos pero están en éste, dijo el poeta surrealista Paul Éluard, y uno de ellos, de una extensión y unas satisfacciones insospechadas para los ajenos al tema, es el de los "sugar packet collectors".

Y uno de los coleccionistas y estudiosos de referencia a nivel europeo, es Miquel Paraira Cardona ((Barcelona, 1941, terrassense desde 1995). Piezas en su colección de bolsas de azúcar y edulcorantes (una de las cinco mejores de Catalunya): unas 135.000 (clasificadas en 270 álbumes, quinientas bolsas en cada uno). Asiduo de los grandes encuentros de coleccionistas que existen y se celebran en Francia, Italia y Portugal, de los que, en ocasiones, vuelve con una maleta con tres mil bolsas. Autor (y autoeditor) de "Ciència i col·leccionisme del sucre a Catalunya", quizá el único libro sobre el tema que se haya publicado, "en la Península seguro, y eso que en Portugal hay mucha afición", puede que también en Europa e incluso en el mundo. "Al menos, no conozco otro."

Este profesor universitario de química, ahora jubilado, heredó la afición de su padre, uno de los primeros coleccionistas catalanes de bolsas de azúcar. También le dejó seis álbumes con piezas, cuya conservación, "vistas con los ojos de un coleccionista actual, eran pura chapuza, por la manera en que se cortaban y enganchaban entonces los envoltorios. Algunas los he podido recuperar tratándolos con agua caliente".

Diez años de dedicación intensa
No fue hasta el año 2002 cuando Miquel Paraira se decidió a continuar la colección de su padre. Inicialmente, recoge cualquier bolsa que encuentre. "Después, selecciono, porque tengo una serie de temáticas que colecciono especialmente." Entre ellas, y de manera destacada, Terrassa. Paraira posee unas mil bolsas de bares y restaurantes de nuestra ciudad. Sería raro dar con una pieza local ausente en los dos álbumes que las albergan. Y se acuerda de ellas. Le preguntas por un bar terrassense desaparecido hace más de treinta años, por ejemplo el Pompeya, y no solo te dice que lo tiene en la colección, sino que, en ese establecimiento, el azúcar lo daban en terrones, cuyo envoltorio es tan dificil de extraer y guardar sin que se rompa. "He conocido muchos coleccionistas, pero nunca he conseguido averiguar cuando y cómo empezaron a fabricarse las bolsas, para sustituir a los terrones. No tienen mucha historia. Parece ser que las primeras se hicieron en los años sesenta del siglo XX." ¿La bolsa más antigua de Terrassa? "No sabría decirlo. Creo que la más antiguas que sLO S D A T O S Libro "Ciència i col·leccionisme del sucre a Catalunya" Autor Miquel Paraira Editorial Autoedición (no venal) Las piezas se conservan en hojas de estuches de plástico transparente. tengo son las de los bares Catalunya (que estaba en la calle de Sant Pere, 7, al lado del cine), y Catalònia, del Passeig del Comte d'Ègara".

Cuando se fisga en la glucosbalaitonfilia propuesta de nombre para este coleccionismo, que no ha hecho fortuna, y a la que Paraira es reticente , uno se sorprende de la amplitud y variedad de temáticas y posibilidades (la principal división, entre bolsas de establecimientos y colecciones de marcas). Paraira habla en tono casi de erudición sobre los diferentes formatos (standard, con cucharita junto al azúcar o en comparimento independiente, de tubo, piramidales, circulares), las principales colecciones temáticas, las formas de guardarlos y clasificarlos, o el mundillo de aficionados en Otros álbumes que albergan series completas de diferentes motivos. contacto, intercambios, asociaciones, todo aquello que, en definitiva, también explica en los capítulos, profusamente ilustrados, de "Ciència i col·leccionisme del sucre a Catalunya".

Su activismo le ha llevado a impulsar la organización de un encuentro local de "sucreros", que se realiza cada último domingo de mes, en el Casal del Segle XX. De diez de la mañana a dos de la tarde, de entrada gratuita y abierta a todos los interesados. La iniciativa tomó el relevo de los desaparecidos intercambios que montaba el grupo pionero que Ramon Daví coordinó en el Grup Filatèlic, y que además de reunirse cada mes, una vez al año celebraba una subasta de lotes.

Todavía al margen del comercio
¿Por qué coleccionar precisamente bolsas de azúcar? "Quizá porque a través de ellas puedes recordar momentos de tu vida, del pasado, de la realidad cotidiana. Nunca se sabe realmente el motivo de un coleccionismo". En éste, también valora que sus practicantes todavía actúan por altruismo y sin pensar en un valor económico de las piezas. "Con las chapas de cava, por ejemplo, ya se mueve dinero. Cada fin de semana, en Catalunya se organizan al menos uno o dos encuentros, y hay avispados que se aprovechan del desconocimiento de otros para ganar dinero con el tema."

Por el contrario, la compra-venta de bolsas de azúcar sigue siendo rara, casi limitada al encuentro anual de Villanueva del Trabuco (Andalucía), el más importante de España, "y a las colecciones enteras. A encuentros importantes, has de llevar colecciones para cambiar o vuelves de vacío". Por supuesto, Paraira guarda grandes recuerdos de su relación con otros coleccionistas en estos encuentros. Por las noches, en la habitación del hotel, se dedican a extraer el azúcar de las bolsas, para colocarlas en maletas.

Su pasión coleccionista no se limita a las bolsas de azúcar. También abarca los minerales, los calendarios de bolsillo, los sellos de setas, los sobres de palillos. Recientemente, ha descubierto un coleccionismo nuevo: las servilletas de papel de los bares. "Guardados en álbumes con hojas, quedan muy bien. Y ya estoy en contacto con otros cinco coleccionistas, quizá los únicos en toda España."

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