Mil litros de cerveza egarense

12.04.2016 | 08:38
Mil litros de cerveza egarense
El público podía adquirir por cincuenta céntimos un vaso de vidrio, y ir pasando por los puestos.
El público podía adquirir por cincuenta céntimos un vaso de vidrio, y ir pasando por los puestos.

Sou uns cracks. Ens heu deixat secs", lució, desde las 6.30 de la tarde, un rótulo colgado en el stand de la cerveza La Resclosa. Cuatro horas y media antes del cierre de la feria, esta empresa, organizadora junto con Espai Gastronòmic Terrassenc, el sábado, de la primera Mostra de la Cervesa Artesana de Terrassa, había agotado sus existencias (doscientos litros). Poco a poco irían "secándose" los otros cuatro puestos: Cerveses Palau, La Mola, Simanya y De Skaeg Cerveses (Quaff finalmente no acudió, por enfermedad del cervecero). Sobre las diez de la noche todos lo habían vendido todo, esto es, en total, algo más de mil litros. No quedaba ni una gota de cerveza, pero seguía llegando mucha gente con ganas de beberla a la plaza del Progrés. De modo que, media hora más tarde, organización y paradistas decidieron que empezaban a recoger y avanzaban el cierre.

"Ha sido un éxito total, tan grande que no lo esperábamos", señaló a este diario Sergi Closa, productor de la Resclosa. "Además ha habido durante todo el día un ambiente muy bonito, muy familiar, sin ningún incidente." La reunión de valoración está aún pendiente, pero al final de la jornada todos los participantes tenían claro que querían repetirla el próximo año, "seguramente con el mismo formato y en el mismo lugar, quizá ampliándola un poco, con alguna parada más".

Ferias de cerveza artesana se celebran en diversas localidades del Vallès. "Hasta ahora, Terrassa no tenía la suya, así que nos reunimos unos amigos productores y cocineros, y nos decidimos a montarla". A los cinco puestos cerveceros se sumaron otros tres de comida.

La muestra arrancó a las doce del mediodía, con una salida y exposición de veinticinco motos a cargo de la entidad SoulVespa, y a esa hora ya estaba llena y con colas. Muchos visitantes jóvenes, hipster, rockeros, barbas modernas, tatuajes, algunos con niños. En los puestos te vendían un vaso de vidrio, por cincuenta céntimos, con el que podías ir degustando las diversas cervezas, la mayor parte a un euro y media la pinta, idea muy bien recibida por el público. A partir de las 2.30 de la tarde, Espai Gastronòmic Terrassa ofreció paella, a 3,5 euros, y una hora después ya se habían venido todos los trescientos tickets. Era dificil hallar sitio en las mesas instaladas en el centro de la plaza.

Un descubrimiento colectivo
"No esperábamos que viniera tanta gente" fue el comentario común entre los paradistas. Por su parte, los visitantes se mostraban sorprendidos de que en Terrassa se produzca tanta variedad de cerveza artesana."Nosotros tenemos seis tipos distintos, cinco en botella y una en barril", nos dijo Albert Sarmient, de Cerveses Palau, con el obrador en la calle de Giralt i Serra. Una de sus cervezas, rubia y suave, se llama Vallparadís. Cerveses Palau participa habitualmente en ferias, "pero hacía mucho tiempo que no veía una cola en mi parada. También han acudido bares y restaurantes a conocernos". En De Skaeg Cervesers, a las cuatro de la tarde ya habían acabado tres de sus cinco cervezas, la Belladona, la Mosaic y la James Brown Still Alive. "Esperábamos que viniera gente, pero no tanta", nos dijo Luis Baño.

La música también tuvo su lugar en la Mostra. Los dj's se sucedieron en el escenario, en el que, al caer la tarde, actuaron De La Carmela. Pero, ai, tanta gente había que el murmullo de las voces casi tapaba el intimismo aflamencado de Daniel Felices y Queralt Lahoz.

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