Con el ojo puesto en la entrada en servicio del IV Cinturó

11.04.2016 | 04:22
Punto de enlace entre la C-58 y la B-40, ahora en obras.
Punto de enlace entre la C-58 y la B-40, ahora en obras.

Las ventajas del refuerzo en la capacidad de la autopista C-58 van mucho más allá de ganar fluidez para el tráfico que soporta la infraestructura. En 2019 está previsto que entre en servicio el tramo Abrera-Terrassa del IV Cinturó, un eje viario que abre una vía rápida y gratuita de conexión con el Baix Llobregat y que disparará los desplazamientos.
El Ministerio de Fomento calcula que en el momento de apertura de la B-40 hasta Abrera, la autovía registrará una media de 20 mil vehículos diarios. Buena parte de ese tráfico en dirección Terrassa enlazará con la C-58 para seguir ruta hacia el resto de municipios del Vallès Occidental, en dirección al Vallès Oriental y al Área Metropolitana. En sentido Martorell, parte del tráfico procedente de los valleses que hoy utiliza el eje de la B-30 para desplazarse hasta el Baix Llobregat escogerá la C-58 y la B-40.

La entrada en servicio del IV Cinturó, prevista para 2019, comportará un cambio sustancial en la movilidad de las comarcas vallesanas y en particular de Terrassa. Precisamente el territorio ha reactivado el debate sobre la continuidad de la B-40 hasta Granollers. Terrassa alerta del riesgo de que la autovía, que ahora finaliza en una precaria rotonda en Can Roca, acabe colapsando el norte de la ciudad si parte del tráfico continúa ruta hacia el norte.

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