Reportaje

Semana Santa en Europa

24.03.2016 | 04:22

De Portugal a Alemania pasando por la ciudad eterna, el Viejo Continente se vuelca en las celebraciones de Semana Santa. Conciertos, procesiones con siglos de historia o crepitantes hogueras muestran distintas maneras de vivir estos días tan especiales. La ciudad portuguesa de Braga, en el norte de Portugal, vive la Semana Santa con auténtico fervor. No en vano sus celebraciones son las más famosas del país.
Allí la semana de Pasión está precedida por un periodo de preparación espiritual y cultural y, además de múltiples actos de carácter religioso y de una cuidada decoración de la ciudad, en los días previos a la Semana Santa se celebran conciertos, exposiciones y espectáculos.

Las procesiones comenzaron este año el sábado día 19. La primera de ellas lleva el nombre de procesión de Estandartes de los Pasos del Arciprestazgo de Braga, que sale de la iglesia de San Vicente y recorre varias calles de esta bella urbe hasta llegar a la catedral, donde los estandartes quedarán expuestos durante los días de la Pasión de Cristo. A las 21.30 de ese mismo sábado comienza la procesión en la que se traslada la imagen del Señor de los Pasos, desde la iglesia de la Santa Cruz a la iglesia del Seminario.
Terminada la misma, los feligreses continúan con la Vía Sacra, en la que se cantan los "Martirios" y se recorren ocho estaciones distribuidas por la ciudad, en las que están representados ocho de los "pasos" de Cristo en su camino al monte Calvario.

El Domingo de Ramos por la tarde, se celebró la procesión de los Pasos, en la que se pueden contemplar distintas figuras que intervinieron en el juicio, condena y muerte de Jesús, pero también al Cirineo, a la Magdalena y al propio Señor de los Pasos con la cruz al hombro. Esta procesión se dirige hacia la iglesia de la Santa Cruz. Junto a ella tiene lugar el Sermón del Encuentro y los asistentes pueden contemplar el encuentro de Jesús con la Virgen Dolorosa.

Pero, sin duda, la procesión más aclamada de todas las que tienen lugar en Braga, que se encuentra a unos 365 kilómetros de la capital de Portugal, es la del Ecce Homo, que se celebra esta noche de Jueves Santo.
Los encargados de encabezar la procesión son los farricocos, vestidos con sus túnicas negras, encapuchados y con la cintura ceñida por una cuerda. Algunos empuñan matracas y otros sujetan los llamados "fogaréus", altas barras de las que penden cálices con piñas ardiendo. Estos últimos simbolizan a los guardias que, armados con antorchas, fueron de noche a prender a Jesús.

La imagen central de la procesión es la del "Ecce Homo", que sostiene una caña. Así se representa a Jesús, ridiculizado por Poncio Pilato, que le puso en la mano una caña a modo de cetro y le presentó ante la multitud diciendo: "Ecce Homo" (He aquí el hombre).

Óvidos y el Algarve portugués
La Semana Santa de Braga ha alcanzado un gran reconocimiento, pero en el municipio de Óbidos, 85 kilómetros al norte de Lisboa, estas fechas también se viven con una gran intensidad.
El Domingo de Ramos, la procesión del Señor de los Pasos recorre varias calles dentro y fuera de la muralla de Óbidos y culmina en la Iglesia de la Misericordia.
Aunque el punto álgido de esta celebración tiene lugar mañana viernes, cuando se celebra la procesión del Entierro del Señor, iluminada sólo por algunas antorchas colocadas en puntos clave del recorrido.

Otro lugar donde disfrutar de la Semana Santa portuguesa es El Algarve, en la Portugal más meridional, una región en la que tradición y relax han encontrado su punto de equilibrio. Las procesiones más representativas son las de la Madre Soberana en la localidad de Loulé y la Fiesta de las Antorchas Floridas, en São Brás de Alportel. El Domingo de Pascua, Loulé celebra su Fiesta Pequeña o procesión de la Madre Soberana, en la que se lleva a la Virgen de la Piedad desde su santuario hasta la Iglesia de San Francisco. Dos semanas después, la Virgen se lleva de regreso a su santuario, ladera arriba y a paso ligero, en lo que se conoce como la Fiesta Grande. Las celebraciones terminan con un espectáculo de fuegos artificiales junto a la ermita.

En São Brás de Alportel, el Domingo de Resurrección se celebra la Fiesta de las Antorchas Floridas, una procesión masculina en la que los hombres portan antorchas adornadas con lavanda, romero y distintas flores.
Pero en el Algarve, además, se puede disfrutar de unos días de playa y descanso. "Con temperaturas agradables y mucho sol, la Semana Santa es ideal para una escapada de primavera", subraya la Entidad Regional de Turismo del Algarve.

Semana Santa en Roma
Cualquier época del año es buena para visitar Roma, pero la Semana Santa se vive con una gran intensidad en la capital italiana. En la Plaza de San Pedro, el papa celebra la misa del Domingo de Ramos y la tradicional procesión de las palmas, que conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén.
Otro de los momentos más destacados de la Semana Santa romana es el Jueves Santo cuando, durante la misa de la cena del Señor, tiene lugar el lavatorio de pies. Esta parte de la liturgia se basa en el pasaje en el que Jesús, como gesto de humildad, lava los pies a los doce apóstoles. Este año, el Papa Francisco ha introducido una novedad en el rito y, a partir de ahora, las mujeres también podrán participar en el lavatorio.
Las solemnes celebraciones religiosas se viven con mucha intensidad en Roma, la ciudad eterna. Uno de los actos más sobrecogedores de la que se viven en estos días de Pascua en la capital de Italia es el Vía Crucis, presidido por el papa, y que se desarrolla en el Coliseo.
Una gran expectación despierta también la misa del Domingo de Pascua en la Plaza de San Pedro, tras la cual el sumo pontífice ofrece su bendición "Urbi et Orbi".
El Domingo de Pascua se celebra en toda Europa, aunque existen maneras muy distintas de conmemorar la resurrección de Cristo.

Lusacia, Alemania: huevos y conejos de Pascua
En la región alemana de Alta Lusacia se hace con el desfile de jinetes de Pascua.
"Se trata de diez procesiones que tienen lugar en Ostritz y en el triángulo formado por las ciudades de Bautzen, Kamenz y Hoyerswerda, en las que unos 1.600 jinetes llevan a las parroquias vecinas la feliz noticia de la resurrección de Cristo", explica Frank Bausback, miembro de la Oficina Nacional Alemana de Turismo.
De tierras germanas procede también la conocida tradición del conejo de Pascua.
"El primer testimonio de la existencia del conejo de Pascua es de Georg Franck von Frankenau, un profesor de medicina de Heidelberg, y data del año 1678. Esta costumbre surgió hace más de trescientos años en Alsacia, en el Palatinado y en el Alto Rin", destaca Bausback.

El vínculo existente entre la Semana Santa y el conejo de Pascua se puede explicar de diversas maneras. Por un lado, "en primavera los conejos entran en los pueblos y en los jardines en busca de comida y, debido a lo inusual que resulta ese comportamiento, esa proximidad con el ser humano, se les atribuye la, lógicamente ficticia y alegórica "puesta de unos huevos especiales".
Por tanto, esta tradición está vinculada con el despertar primaveral de animales y plantas que tiene lugar en esa época del año", señala.
Pero, en palabras de Bausback, "también podría ser fruto de la interpretación cristiana del salmo 104,18. En la traducción utilizada habitualmente se habla de tejones, pero en algunas traducciones antiguas también aparecen las palabras ´liebre´ o ´conejo´".

En Alemania, es muy tradicional pintar huevos de Pascua. De hecho, en estas fechas muchos árboles y arbustos de los jardines delanteros de las viviendas están decorados con huevos pintados de elaboración casera.
Otra de las costumbres características del país tiene que ver con las hogueras de Pascua. Lo habitual es encenderlas y bendecirlas delante de la iglesia el Sábado Santo, aunque en algunos lugares se espera hasta el Domingo de Pascua.
Con el fuego de esta hoguera se enciende la vela de Pascua, que luego se lleva en solemne procesión hasta el interior del templo, todavía oscuro, mientras se entona tres veces el "Lumen Christi" (Luz de Cristo).

"La hoguera de Pascua simboliza el sol que constituye el centro de nuestra existencia, pues sin él sería imposible la vida en el mundo. Así, con las hogueras de Pascua se saluda al sol en primavera. En el pasado también tenían carácter de culto destinado a asegurar la fertilidad, el crecimiento y la cosecha", detalla Bausback.

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