Un proyecto artístico, ecológico y educativo para Can Casanovas

21.03.2016 | 04:21
Imagen de la masía de Can Casanovas, pendiente de rehabilitación.
Imagen de la masía de Can Casanovas, pendiente de rehabilitación.

Artista, activista social y comprometido con la agricultura ecológica. Gerard Pla forma parte de uno de los colectivos dispuestos a liderar un proyecto de masovería urbana en la ciudad, en este caso en la masía de Can Casanovas. Su ejemplo ilustra una nueva generación de jóvenes imbuidos de la cultura de la tierra y comprometidos con nuevas formas de vida arraigadas a la naturaleza.
El grupo está integrado por unas 10 personas de entre 21 y 28 años, jóvenes que estudian y trabajan en distintos ámbitos profesionales, implicados todos ellos en el activismo social y político, dispuestos a "emprender una nueva vida en un espacio rural".
El colectivo redactó su proyecto en el pasado mandato, tras conocer la iniciativa de la concejalía de Medio Ambiente de impulsar un proyecto de masovería urbana en Can Casanovas mediante la fórmula de cesión de uso. "Se hablaba de un concurso público, de proyectos sin afán de lucro, abiertos a la ciudad y con una vertiente educativa orientada a las escuelas. Casaba perfectamente con nuestra iniciativa", explica Gerard.

Reimpulso
Durante los últimos dos años el grupo ha visto como la propuesta municipal desaparecía de la agenda política y con ella, la partida de 200 mil euros prevista para reparar el maltrecho tejado de la masía, dinero que se que se ha destinado a "otras prioridades".
Ahora, la aprobación en pleno del reimpulso de la masovería urbana da un paso adelante al que este colectivo se suma desde el primer minuto.
"El nuestro es un proyecto que cuenta con tres ejes de trabajo -explica Gerard-. El agroecológico, el educativo y el artístico".

El primero aspira a convertir parte de las 4 hectáreas de suelo de la masía en un cultivo de cereales, árboles frutales, hortalizas, verduras e hierbas medicinales. "La iniciativa requiere de un estudio previo del suelo y del aporte de las aguas subterráneas, pero creemos que en 2 años la explotación puede estar a pleno rendimiento".

Entre los integrantes del colectivo hay una profesora de primaria y un monitor de Prodis volcados en la vertiente educativa el proyecto. "Proyectamos talleres para que los niños visiten la masía y conozcan todo el proceso del cultivo ecológico y también preparamos salidas a las escuelas. Además, queremos convertirnos en proveedores de fruta y verdura ecológica de algunos colegios".

En el ámbito artístico, el grupo quiere convertir una parte de la masía de Can Casanovas en un espacio cultural donde se desarrollen talleres de danza, teatro, pintura y arte mural. Además, proyectan insonorizar varios books para utilizarlos como espacios de ensayo por parte de los grupos musicales.

Micromecenazgo
Rehabilitarla para vivir y para llenarla de contenido. Ese es el objetivo de este joven colectivo, que ya trabaja en su primera campaña de micromecenazgo para financiar la primera fase del proyecto.

Antes, "el Ayuntamiento debe poner su parte y entregar el edificio seguro y salubre. Nosotros estamos buscando un arquitecto que evalúe la masía y proponga un presupuesto de reparación ajustado que pueda asumir la administración".

Después de dos años de maduración, el grupo espera tener suerte en el concurso que decidirá quien lidera el primer proyecto de masovería urbana en la masía de Can Casanovas, que aún no se ha convocado. "Somos conscientes de que podemos perder -explica Gerard Pla-. Si es así, nos encantará ver que prospera otro proyecto de masovería que, como el nuestro, debe ser agroecológico, social y no mercantilista".

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