Ruscalleda comparte su visión sobre el trabajo en los fogones

18.03.2016 | 04:21
La cocinera catalana Carme Ruscalleda durante la conferencia en el Institut Cavall Bernat.
La cocinera catalana Carme Ruscalleda durante la conferencia en el Institut Cavall Bernat.

La prestigiosa chef Carme Ruscalleda visitó ayer el Institut Cavall Bernat en el marco de las Jornadas Profesionales de Hostelería 2016. La cocinera catalana impartió una conferencia ante los alumnos de la Formación Profesional de cocina que ofrece este instituto.

Ruscalleda, la única mujer con siete estrellas Michelin, compartió su visión sobre la cocina profesional, del mismo modo que hizo un pequeño repaso a su trayectoria trabajando en los fogones.

La cocinera de Sant Pol de Mar destacó que vivimos un momento en el que la sociedad "contempla y estimula" la cocina ya que todo el mundo puede tomar una foto de un plato y colgarla en las redes sociales, las cadenas de televisión emiten reality shows de cocina y en numerosas revistas de temas muy variados se pueden encontrar recetas. Así pues, Ruscalleda considera que mientras que tiempo atrás sólo los miembros de las cortes podían disfrutar de la cultura culinaria, ahora pueden hacerlo todos.

La chef recordó también que Catalunya ha sido nombrada Región Europea de la Gastronomía 2016 y que esto debe servir para destacar el valor cultural de la cocina y hacer un paso adelante en calidad. "Somos lo que comemos. Tanto los devoradores como los devorados. Por eso, debemos exigir calidad en el producto", señaló Ruscalleda, del mismo modo que defendió el producto de temporada y de proximidad. "Las cosas, cuanto más viajadas más sabor tienen a caja y a furgoneta. Cuanto más cercanas, más sabor original", aseguró.

Emocionar al comensal
Por otro lado, la chef explicó que la cocina trata de emocionar al comensal y que en la mesa juegan todos los sentidos, desde la vista al gusto, pasando por el olfato, el tacto y el oído. Por eso, defendió que se respeten los colores y los sabores de los productos.

En esta línea, explicó también que en el restaurante Sant Pau de Sant Pol de Mar, que abrió en 1988 con su marido, han estado sirviendo hasta el pasado fin de semana el denominado "Menú de Colores", en el que cada plato representaba un color. Así pues, el fucsia constaba de remolacha y carne de potro, el violeta de zanahoria de este color "que nos puede parecer una modernidad pero la original era violeta", el amarillo de pasta fresca tratada con azafrán, el rojo de tomate seco y confitado y el naranja de gamba, dashi y romesco, para poner algunos ejemplos.

Durante la conferencia, Ruscalleda recordó también sus inicios en la cocina con los platos que preparaba para vender en la tienda de sus padres y la apertura de la sucursal del Sant Pau en Tokio, a pregunta de uno de los asistentes.

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