La saeta emocionó a casi doscientas personas

16.03.2016 | 04:21
Ricardo Peñuela, durante su actuación en "Exaltación a la saeta como cante".
Ricardo Peñuela, durante su actuación en "Exaltación a la saeta como cante".

Bajo el título de "Exaltación a la saeta como cante", las entidades Flamencología y Ateneu Terrassenc organizaron el domingo al mediodía un evento musical y solidario que cumplió con todas las expectativas. Los asistentes fueron casi doscientos, que pagaron con un donativo de alimentos infantiles o pañales. De modo que Flamencología y Ateneu Terrassenc, muy satisfechos con esta respuesta, consiguieron llenar tres cajas grandes, que fueron entregadas a El Rebost.

También en lo musical resultó satisfactorio el evento. Presentado por Josep Maria Sans, secretario del Ateneu Terrassenc, comenzó con la Agrupación Musical San José de Terrassa, que interpretó tres marchas de Semana Santa, con fondo de imágenes de diferentes procesiones de Andalucía, especialmente de localidades de las que proceden muchos terrasenses. Después, el grupo de baile Jarana, dirigido por Ana Marín, danzó sevillanas.

El colofón lo puso Ricardo Peñuela. Su intervención debía alternar las explicaciones sobre la saeta con su cante, pero, dada la hora que era, el prestigioso cantaor optó por ser más práctico que teórico.

Quejas por la desidia del teatro
Pese al éxito del evento, los organizadores tuvieron que vérselas, según afirma Pedro Límón, presidente de Flamencología, con "la desidia de la empresa que gestiona el teatro, y que nos trajo muchos problemas". La puerta del teatro parecía cerrada -había que empujar para entrar-, sin portero, "y hubo gente que pasó de largo. En ningún momento cerraron el telón.Los laterales del escenario estaban a oscuras. No pusieron ordenador, y para las imágenes tuve que aportar mi portátil, y reclamar tres veces que las pusierran. Para el grupo de baile, no hubo juego de luces teatrales. Cuando actuó Peñuela, la música de tambores y su voz estaban al mismo volumen".

En definitiva, "un servicio nefasto e incompetente, por el que hemos de pagar quinientos euros".

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