Pep Puig: El gran secreto es la pena que todos llevamos encima de los hombros

29.02.2016 | 04:23
Pep Puig, el escritor terrassense Premio Sant Jordi
Pep Puig, el escritor terrassense Premio Sant Jordi

Dice el escritor terrassense Pep Puig que está viviendo de forma "muy cómoda" el presentar estos días por toda Catalunya "La vida sense la Sara Amat", novela con la que ganó en diciembre el Premio Sant Jordi, una historia que le sirve para relatar cómo viven un niño y una niña el final de la infancia.
En una entrevista con Efe, asegura que, desde que en la Nit de Santa Llúcia recibiera el galardón, es como si entre él y el mundo hubiera un cristal y las cosas no le afectaran mucho, "ni las buenas, ni las malas".
Publicada por Proa, en su nueva novela Puig pone el retrovisor en los años ochenta del siglo pasado, en la habitación de una vieja casa de Ullastrell, donde en el verano de 1981, Pep de cal Sabater, un niño obediente y enamoradizo de trece años, tiene escondida a Sara Amat, una chica del pueblo.
Se trata de una muchacha, desaparecida una noche en la que jugaba al escondite, rebelde, con un gran carácter y talento, a la que Pep dará de comer, cuidará y con la que también se peleará.
Considera el escritor que la novela se puede ver como el combate "entre un niño conformado con su mundo y una niña feroz que no quiere saber nada de su gente".
El autor egarense indica que quería escribir sobre qué ocurre "cuando un niño y una niña cruzan juntos el final de la infancia" y cómo la vida de cada uno de nosotros está impregnada de secretos.
"El gran secreto -reflexiona- es la pena que todos llevamos encima de los hombros, la frustración, el paso del tiempo, el saber que nos hacemos mayores".
Pep, el niño de la historia, que puede tener algún parecido con el propio novelista, se pregunta si sus padres y abuelos tienen secretos y si él los tendrá de mayor.
A la vez, ha planteado el relato como un combate entre un niño, que ha sido educado en un colegio en el que solo se relacionaba con otros niños, y una niña más espabilada y que empieza a hacerse preguntas sobre todo lo que la rodea.
Al principio, "se trata de un combate muy desigual, pero así que la novela va avanzando y el niño va superando las pruebas que la niña le lanza, el combate se va igualando y, al final, acabarán dándose la mano".
"Es un viaje iniciático de un niño hacia una niña, que se deja compadecer, en un momento en el que ella siente mucha soledad, porque no le gusta pertenecer al pueblo en el que nació", agrega.
Entiende el escritor, que describe, asimismo, "el placer que tiene el pequeño Pep de acercarse a la muchacha y, por otra parte, el dolor de saber que más allá de la infancia hay un mundo de clandestinidad, de dolor, de penas".
La niña, además, le pone ante los ojos cómo una buena novela puede tener mucha fuerza. "En el caso de Sara, Guerra y Paz, de Tolstói, es la primera ventana que le permite salir del pueblo, la vida a la que ella aspira", apostilla.
Escrito en primera persona, el narrador del relato es el hombre que tuvo de niño a la desaparecida Sara Amat en su casa y que mira hacia el pasado "no con nostalgia, sino con agradecimiento, porque ve que todo lo que le ocurrió entonces le ha ayudado a crecer".
Después de que haya quien ha considerado que se trata de una novela nostálgica, Pep Puig advierte de que está decidido a escribir un texto desbocado y que "se vea que es irónico, aunque aquí también hay mucha mala leche".

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook