La sospecha de alergia infantil a la penicilina tarda dos años en estudiarse

09.02.2016 | 04:21
El historial clínico del bebé puede ayudar mucho al diagnóstico.
El historial clínico del bebé puede ayudar mucho al diagnóstico.

El tiempo que transcurre desde que un niño sufre una supuesta reacción a penicilinas hasta que se deriva a la consulta del pediatra alergólogo para ser estudiado es de 26 meses de media, según los resultados preliminares de un estudio realizado por la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP). Además, el 93% de esas sospechas no se confirman como alergias.

Hasta que no se realiza el estudio, los menores son tratados con otros antibióticos "que no siempre serán de primera línea ni igual de eficaces", advierte la doctora María Teresa Giner, coordinadora del Grupo de Trabajo de Alergia a Medicamentos de SEICAP, que ha realizado la investigación con 1.500 pacientes de 34 centros españoles.

De hecho, cuanto más prolongado es el intervalo de tiempo entre la reacción y la visita al especialista, la información que la familia aporta es menos fiable, "porque no recuerdan bien cómo y cuándo tuvo el niño la reacción", insiste.

El 10% de todas las consultas de alergia pediátrica tienen que ver con sospechas de alergias a medicamentos, en especial penicilinas, debido a que es frecuente su indicación en procesos febriles. La primera medida es indicar un tratamiento alternativo.

La doctora insiste que lo más importante para el diagnóstico de una posible alergia es efectuar un seguimiento de la historia clínica detallada del menor. También recuerda que los resultados negativos de los análisis de sangre y las pruebas cutáneas "no descartan la existencia de la alergia". Entre los síntomas de reacciones inmediatas a la penicilina figuran erupciones, edema de la boca o la cara, síntomas de rinitis, dificultad para respirar y bajada de la tensión arterial.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook